José Manuel Ubeira cuestionó la investigación y sostuvo: “En algún momento van a decretar la nulidad de todo”
El juicio oral por la causa Cuadernos volvió a quedar envuelto en fuertes polémicas luego de la declaración del periodista Diego Cabot, quien reconoció durante su testimonio que utilizó “licencias literarias” en el libro que escribió sobre el expediente que sacudió a la política y al empresariado argentino.
Tras esa audiencia, el abogado defensor de Oscar Thomas, José Manuel Ubeira, lanzó duras críticas contra el origen y el desarrollo de la investigación judicial, y aseguró que el proceso arrastra irregularidades que podrían terminar derrumbando toda la causa.
En declaraciones a Radio 750, Ubeira sostuvo que el expediente presenta semejanzas con otras investigaciones atravesadas por denuncias de manipulación política y mediática. “Esto va a tener un final parecido al de la AMIA. En algún momento van a decretar la nulidad de todo”, afirmó.
El abogado fue uno de los defensores que interrogó a Cabot durante la audiencia y apuntó especialmente al origen de los famosos cuadernos atribuidos al chofer Oscar Centeno. Según explicó, el material llegó al periodista de La Nación a través del ex policía Jorge Bacigalupo, vecino y allegado de Centeno, en un circuito completamente ajeno a cualquier procedimiento judicial formal.
Para Ubeira, la declaración del periodista dejó más dudas que certezas. “Lo que quedó expuesto es que hubo una construcción previa del caso antes de que existiera una causa judicial”, señaló. También cuestionó la manipulación del material antes de ser entregado a la Justicia, incluyendo fotocopias, digitalizaciones y reconstrucciones realizadas fuera de cualquier cadena de custodia oficial.
El defensor sostuvo además que la investigación fue impulsada en medio de un clima político y judicial condicionado por fuertes intereses de poder. “Lo de Cabot se inscribe dentro de una operación de inteligencia bien organizada, con participación mediática y sectores de la Justicia Federal”, denunció.
En ese sentido, mencionó incluso presuntas vinculaciones con organismos de inteligencia y remarcó que durante el juicio intentó profundizar sobre ese punto. “Hay cosas que se negaron cuando pregunté directamente, pero hay demasiados elementos que muestran que esto no fue una investigación común”, afirmó.
Otro de los ejes de sus críticas estuvo centrado en el rol del fiscal Carlos Stornelli. Según Ubeira, la forma en que el expediente quedó en manos de ese fiscal constituye un caso de “forum shopping”, es decir, la búsqueda direccionada de un juzgado o fiscalía favorable.
“El problema no es que un fiscal reciba una denuncia. El problema es que después esa denuncia debe sortearse. No puede quedar automáticamente en manos del mismo funcionario que la recibe”, explicó el abogado.
Ubeira también apuntó contra la utilización de la llamada “Doctrina Irurzun”, aplicada durante los años más intensos de la causa para justificar detenciones preventivas de empresarios y ex funcionarios bajo el argumento de un supuesto poder residual para entorpecer las investigaciones.
Según el abogado, ese mecanismo fue utilizado como herramienta de presión para obtener declaraciones y arrepentimientos. “Muchos empresarios terminaron presos en un contexto donde parecía más importante construir un relato político que garantizar el debido proceso”, cuestionó.
El letrado recordó además testimonios surgidos durante el expediente vinculados al financista Ernesto Clarens y a presuntas presiones judiciales durante la etapa de instrucción encabezada por el fallecido juez Claudio Bonadio.
Mientras el juicio continúa avanzando, las defensas buscan instalar cada vez con más fuerza la discusión sobre la validez del origen de la prueba, la ausencia de controles sobre el material original y el peso que tuvieron las reconstrucciones periodísticas en el armado del expediente.
La declaración de Cabot, lejos de cerrar las controversias, volvió a abrir interrogantes sobre uno de los procesos judiciales más sensibles y politizados de las últimas décadas en la Argentina.

