Las autoridades sanitarias de Argentina, Chile y otros países trabajan contrarreloj para reconstruir el recorrido de una pareja de turistas neerlandeses fallecida en el marco de un brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, una situación que encendió alertas epidemiológicas internacionales por la posible circulación de la cepa Andes, la única variante del virus con antecedentes de transmisión entre personas.
El Ministerio de Salud argentino confirmó que los turistas recorrieron distintos puntos de Sudamérica antes de embarcarse en el buque el pasado 1 de abril. Según la reconstrucción oficial, la pareja ingresó a Argentina el 27 de noviembre y durante más de cuatro meses viajó por territorio argentino, chileno y uruguayo, incluyendo zonas patagónicas donde existen antecedentes de circulación del virus.
La investigación intenta determinar en qué lugar pudieron haberse contagiado y si hubo contactos estrechos que puedan derivar en nuevos casos. Hasta el momento, las autoridades sanitarias señalaron que no se detectaron contagios asociados dentro del país, aunque el seguimiento epidemiológico continúa abierto.
La preocupación aumentó luego de que tres pasajeros del crucero fueran evacuados por presentar síntomas compatibles con hantavirus mientras la embarcación navegaba entre Cabo Verde y Canarias. Posteriormente, especialistas sudafricanos identificaron la presencia de la cepa Andes en uno de los casos analizados.
Esa variante es particularmente sensible para las autoridades sanitarias porque, a diferencia de otros tipos de hantavirus, existen antecedentes documentados de transmisión interpersonal, especialmente en la Patagonia argentina y chilena.
El caso también volvió a poner bajo atención el mapa epidemiológico del sur argentino. Aunque la provincia de Tierra del Fuego no registra circulación conocida de la cepa Andes desde que comenzó el monitoreo obligatorio en 1996, sí existe presencia del virus en otras regiones patagónicas como Chubut, Río Negro y Neuquén, además del sur de Chile.
Frente a la situación, equipos técnicos argentinos viajarán a Ushuaia para realizar operativos de captura y análisis de roedores en zonas vinculadas al recorrido de los turistas. El objetivo es detectar posibles reservorios naturales del virus y descartar circulación local no registrada.
Las autoridades sanitarias también coordinaron acciones internacionales para compartir material genético del virus Andes y reforzar la capacidad diagnóstica en países involucrados en el seguimiento del brote, entre ellos España, Sudáfrica, Países Bajos y Reino Unido.
Además del envío del ARN viral para facilitar la detección de casos, Argentina colaborará con protocolos de diagnóstico y tratamiento, en un contexto donde la rápida identificación resulta clave para evitar nuevos contagios.
El hantavirus es una enfermedad viral grave transmitida principalmente por el contacto con secreciones de roedores infectados. Sus síntomas iniciales pueden confundirse con un cuadro gripal, pero en muchos casos evoluciona rápidamente hacia complicaciones respiratorias severas. Según la Organización Mundial de la Salud, el período de incubación puede extenderse entre una y ocho semanas, lo que dificulta precisar el lugar exacto de contagio en viajeros que recorrieron múltiples destinos.
Mientras continúan las investigaciones, el episodio vuelve a evidenciar cómo las enfermedades infecciosas pueden adquirir rápidamente dimensión internacional en un mundo marcado por el turismo global y la alta movilidad entre países.

