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mayo 1, 2026

La CGT marchó contra la reforma laboral y advirtió que el Gobierno “pone en riesgo la paz social”

La central obrera se movilizó a Plaza de Mayo en la previa del Día del Trabajador. Cuestionó el ajuste, la caída del empleo, el cierre de empresas y el deterioro salarial bajo el gobierno de Javier Milei.

La Confederación General del Trabajo encabezó este jueves una movilización a Plaza de Mayo contra la reforma laboral y el rumbo económico del Gobierno nacional. La marcha reunió a gremios, organizaciones sociales y sectores opositores, en una jornada marcada por reclamos laborales y un homenaje al papa Francisco, al cumplirse un año de su fallecimiento.

Reforma laboral y pérdida de derechos

La CGT leyó un documento titulado “El trabajo es con derechos o es esclavo”, en el que sostuvo que la reforma laboral “despoja de derechos colectivos e individuales a trabajadoras y trabajadores”. La central adelantó que continuará la pelea judicial para defender los derechos laborales garantizados por la Constitución Nacional.

El planteo llega después de que la Cámara de Apelaciones del Trabajo revirtiera una cautelar que frenaba puntos centrales de la reforma, lo que dejó a la conducción sindical ante una nueva etapa de definición.

Salarios, empleo y empresas en crisis

La central obrera advirtió que la actividad económica y el consumo muestran caídas fuertes, especialmente en industria, construcción y comercio. También cuestionó los topes a las paritarias, el cierre de empresas y el endeudamiento de los hogares.

Según el documento, entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 cerraron 24.180 establecimientos, con datos atribuidos a la Secretaría de Trabajo. Además, señaló que 6 de cada 10 hogares tienen deudas bancarias o informales, con una morosidad creciente.

La advertencia al Gobierno

El tramo más duro del documento apuntó al clima político generado por la administración de Milei. La CGT afirmó que un gobierno que “divide al pueblo, promueve el enfrentamiento, la descalificación, el odio y el resentimiento, pone en riesgo la paz social”.

La movilización dejó un mensaje directo frente a la Casa Rosada: la reforma laboral, los salarios y el empleo seguirán en el centro del conflicto social.

A continuación, el texto:

EL TRABAJO ES CON DERECHOS O ES ESCLAVO

Este 1º de mayo, celebramos una nueva jornada en conmemoración del día de las y los trabajadores, con un homenaje al Papa Francisco, honrando su legado como guía, como inspiración y como compromiso por una comunidad constituida sobre la base del bien común. Y nos movilizamos, transitando este momento que se está viviendo en nuestro país con preocupación y alarma.

Hoy se discute judicialmente una Ley de “reforma Laboral” promovida por el gobierno nacional, que despoja de derechos colectivos e individuales a trabajadoras y trabajadores. La CGT seguirá todas las instancias judiciales para defender los derechos garantizados por la constitución nacional. Cada derecho laboral costó organización y lucha.

La mayoría de los indicadores laborales, económicos y sociales reflejan un retroceso en la calidad de vida del pueblo argentino:

La actividad económica y el consumo muestran caídas pronunciadas, fundamentalmente las vinculadas a la Industria, Construcción y Comercio. No hay incentivos orientados al crecimiento de la matriz productiva, que permitan alcanzar la trilogía virtuosa de desarrollo, producción y trabajo.

Solo se privilegian los beneficios de un selecto grupo de actores vinculados a la actividad financiera y especulativa.

Un modelo de desarrollo requiere necesariamente de la inclusión y de la inversión pública como pilar de una estrategia para alcanzarlo. La efectiva desaparición de la obra pública, motor de la infraestructura que nuestro país necesita y dinamizadora de la actividad económica; condiciona las oportunidades productivas y limita la integración regional.

Un gobierno nacional encerrado en sus teorías, que continúa comprometiendo a las generaciones futuras con políticas de ajuste indiscriminadas condena a la sociedad argentina a un presente de vulnerabilidad económica, laboral y social sin precedentes.

Se silencia del debate público los compromisos tomados con el FMI mientras contrae una deuda con diversos organismos y acreedores internacionales que representa, para la administración nacional, un perfil de vencimientos de capital e intereses que el Estado argentino no está en condiciones de pagar.

A pesar del discurso oficial, la inflación sigue impactando en el poder adquisitivo de los salarios, agravado por los topes a las paritarias, que impactan en el poder adquisitivo de los salarios.

La realidad indica que hoy hay cierre masivo de empresas (de dic. 2023 a marzo 2026 cerraron 24.180 establecimientos, según datos de la Secretaría de Trabajo), con una escalada creciente del flagelo de la desocupación y de la informalidad laboral.

Se privilegia el desarrollo de sectores primarios de la economía que, si bien son importantes para la generación de divisas, no compensan el deterioro del empleo y del trabajo de calidad, lo que se refleja en la fuerte caída de la actividad industrial y del comercio.

Otra de las consecuencias lamentables son el alto endeudamiento masivo de las personas, de las familias y de las empresas. 6 de cada 10 hogares tienen deudas, bancarias o informales, que muestran una morosidad creciente y apremiante.

El sistema de salud está en emergencia nacional, con desfinanciamiento de las Obras Sociales sindicales, recorte sobre la obra social PAMI de jubilados y pensionados que, además de percibir montos de haberes paupérrimos, les agrava las condiciones de atención, con falta de médicos, demoras en turnos, problemas de cobertura en medicamentos y un funcionamiento crítico del sistema, saturando los hospitales públicos.

Además, se destruyen las prestaciones para las personas con Discapacidad, dejando sin acceso a las condiciones básicas en la asistencia y negando la aplicación de la Ley de Emergencia en Discapacidad.

Un Estado desertor en materia de salud pública facilita el aumento de las adicciones y la crisis de la salud mental, reflejada en el aumento de las enfermedades psicosociales y de los consumos problemáticos.

Un gobierno que, en lugar de tender puentes de unión y reconocimiento, divide al pueblo, promueve el enfrentamiento, la descalificación, el odio y el resentimiento, pone en riesgo la paz social.

Debemos recuperar una cultura del encuentro y del trabajo, como enseñaba Francisco: “Abrirse a soñar cosas grandes, aunque parezcan imposibles. A que el mundo con vos puede ser distinto…”. Crear, construir, caminos y herramientas que nos permitan superar todas estas heridas. Nuestro horizonte es transitar hacia un país, socialmente justo, económicamente libre y políticamente soberano.