Por Oscar Meza
En estos días, quienes formamos parte del sentimiento, del afecto y de las simpatías del campo nacional, popular y democrático sentimos la partida de un compañero, de un historiador que ha formado parte de la vida de varias generaciones de argentinos. Norberto Galasso fue, para mí, uno de esos hombres que nos ayudaron a comprender un poco mejor nuestra historia y, a partir de ella, también los hechos que nos toca vivir.
Siempre he pensado que para tener una posición medianamente justa frente a los acontecimientos de nuestra patria y de Latinoamérica necesitamos conocer nuestra historia. Y en ese sentido, Galasso marcó profundamente mi vida y me atrevo a decir que también la de muchos jóvenes argentinos que, particularmente a la salida de la dictadura, encontramos en sus libros una herramienta para entender de dónde veníamos.
Fue uno de los grandes historiadores revisionistas argentinos. Se tomó el trabajo de revisar etapa por etapa mucho de aquello que nos habían contado desde el liberalismo mitrista y desde las concepciones dominantes de nuestra historia.
Estudió a San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno y a los verdaderos patriotas de la Revolución de Mayo. También abordó figuras fundamentales del siglo XX como Hipólito Yrigoyen y el general Juan Domingo Perón.
Sin lugar a dudas, una de sus obras fundamentales fue su monumental trabajo de dos tomos sobre la vida de Perón. Debo decir que a mí me ayudó muchísimo a comprender muchos pormenores de la historia del Movimiento Nacional Justicialista y, particularmente, de la vida de su principal dirigente. Galasso estudió y trabajó esa historia con enorme cuidado.
La historia siempre tiene una mirada
Buena parte de la concepción histórica que tengo se la debo a Norberto Galasso. Por eso, cuando conocí la noticia de su muerte, sentí que valía la pena mencionarlo, honrar su memoria y decirles a quienes todavía no lo conocen, tengan la edad que tengan, que busquen sus libros y los lean.
Galasso nos enseñó algo fundamental. Toda historiografía tiene un sesgo, tiene una mirada. Se cae para un lado o para otro según quién haya escrito esa historia. Y mucho de lo que aprendimos en la escuela primaria y secundaria está teñido por una determinada visión de la patria y de Latinoamérica.
Tenemos que tener la audacia de revisar esa historia y mirarla con detenimiento. Creo que Norberto Galasso nos ayudó enormemente en ese camino.
Desde muy joven tuvo una cercanía política con Jorge Abelardo Ramos, el Colorado Ramos, máximo dirigente del Frente de Izquierda Popular. Desde allí construyó una concepción histórica puesta al servicio de las clases trabajadoras, de los sectores más vulnerables y de aquellos que más necesitaban que la historia también hablara desde su lugar.
Hay algo que considero importante aclarar. Galasso no hizo ese recorrido estrictamente desde el Movimiento Nacional Justicialista. Fue, más bien, un buen amigo del movimiento nacional, de la historia de Perón y también de la de Hipólito Yrigoyen.
Intentó brindarles a las nuevas generaciones otra forma de estudiar nuestra historia, sabiendo que las figuras de Yrigoyen y Perón siempre estuvieron atravesadas por disputas políticas.
Quienes dicen que así no ocurre son los primeros que nos mienten.
Porque cuando hablamos de Perón o de Yrigoyen debemos reconocer que hablamos de dirigentes políticos que tuvieron muchísimo que ver con la historia de nuestra patria, con el bienestar de nuestro pueblo y con la soberanía nacional. Quienes desde la historia se hacen los distraídos frente a eso también están tomando una posición.
Una mirada nacional, popular y democrática
El gran mérito de Norberto Galasso fue haber observado nuestra historia desde una mirada realmente nacional, popular y democrática, puesta al servicio de las clases populares, de los sectores más necesitados y de aquellos patriotas que estuvieron al servicio de la patria.
Algunos han querido presentar su pensamiento como una lectura marxista de la historia. Eso no es así.
En mi juventud conocí muy de cerca el marxismo y puedo asegurar que esa caracterización es falsa. Galasso fue un profundo historiador de nuestra patria y de Latinoamérica. Y creo que justamente eso es algo que muchos no le van a perdonar.
Quienes formamos parte de los medios de comunicación y tratamos de hablarle a nuestro pueblo desde la verdad histórica tampoco tenemos que tener inconvenientes en decir desde dónde hablamos.
Yo lo hago desde la defensa de los verdaderos intereses de la patria, del bienestar de nuestro pueblo y de la soberanía nacional.
Por eso, modestamente, como estudioso de la historia y como partícipe de la historia de nuestra patria, no quería dejar pasar su partida sin rendirle este homenaje.
Norberto Galasso fue uno de esos hombres que nos ayudaron a conocer nuestra historia de una manera distinta.
Vaya para él nuestro mejor recuerdo. El de todas las generaciones que lo leímos, lo seguimos y encontramos en sus libros una luz para comprender mejor la Argentina.
Sus libros alumbraron buena parte de nuestro camino. Y seguirán haciéndolo.

