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agosto 26, 2026

Del banco a Fiduciaria ¿Qué función cumple hoy el esposo de Silvana Schneider?

Por Agustina Bottini

Hay una pregunta que el Gobierno debería responder: ¿cuándo le van a pedir que cumpla con la función pública por la que cobra Daniel Alejandro Rodríguez, esposo de la actual senadora y exvicegobernadora Silvana Schneider?

Rodríguez fue desplazado de su cargo en el Nuevo Banco del Chaco y, según publicaciones periodísticas, reubicado en Fiduciaria del Norte luego de conocerse la emisión de 47 cheques sin fondos por más de $26 millones. La propia información oficial identifica a Fiduciaria del Norte como una empresa estatal provincial.

Nada más ni nada menos que 47 cheques sin fondos.

Y en lugar de explicar qué pasó y cuáles fueron las consecuencias, la pregunta sigue siendo la misma:

¿Qué función cumple hoy? ¿Dónde trabaja? ¿Cumple horario? ¿Qué tareas realiza? ¿Quién controla que efectivamente preste el servicio por el que cobra? Porque para algunos parece que la función pública es un trabajo de tiempo completo. Para los familiares del poder, aparentemente, puede ser un cargo para conservar mientras se ocupan de sus negocios privados.

No alcanza con saber que alguien figura dentro de la estructura del Estado. También hay que saber qué hace, qué responsabilidades tiene y cómo se controla el cumplimiento de esa función.

Porque si vive en Charata y desarrolla sus actividades privadas, el Gobierno tiene la obligación de aclarar cómo compatibiliza esas actividades con su función dentro de una empresa del Estado.

Más aún cuando se trata del esposo de una de las principales figuras políticas del oficialismo provincial. En esos casos, la transparencia debería ser mayor y las respuestas, mucho más sencillas de obtener.

Para el ciudadano común, 47 cheques sin fondos pueden ser un problema gravísimo. Para el marido de una figura del poder, ¿la solución fue simplemente cambiarlo de oficina?

Si cobra por cumplir una función dentro de una empresa del Estado, debería explicar cuál es.

Porque la igualdad ante la ley y las obligaciones con el Estado deberían valer para todos. Sin privilegios, sin excepciones y sin importar de quién sea familiar cada uno.