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septiembre 5, 2026

La soberanía de la patria y las convicciones no se negocian

Por Oscar Meza

Hay que tener mucha cautela. Desde un sentimiento legítimo de reivindicación de la soberanía sobre nuestras Malvinas, uno tiene una tendencia a escuchar y a ver con buenos ojos lo que dice el presidente. Pero creo que debemos mirar con absoluta prudencia qué está pretendiendo hacer y qué intereses hay detrás.

Me preocupa que nuevamente se recurra a la manipulación de un sentimiento patriota de gran parte del pueblo argentino. Un sentimiento legítimo y auténtico, que merece mucho más respeto que el que le dan quienes buscan utilizarlo para sostener un gobierno.

Malvinas y la soberanía de nuestra patria

En 1982, una dictadura que venía muy golpeada por sus políticas económicas, sus consecuencias sociales y las violaciones a los derechos humanos se aferró a ese sentimiento patriota para meter al pueblo argentino en una guerra. Una guerra que nos costó queridas vidas de jóvenes argentinos.

Hoy veo un gobierno con un proyecto de derecha, neoliberal y, a mi entender, con rasgos autoritarios, que transita un camino de deterioro y desgaste. Mi preocupación es que vuelva a recurrir a Malvinas para manipular las esperanzas de nuestro pueblo.

Particularmente, me preocupa que se busque involucrar a Estados Unidos en cuestiones que hacen a la soberanía sobre nuestras Islas del Atlántico Sur y sobre la Antártida. No encuentro razones para confiar en que Donald Trump vaya a acompañar nuestras legítimas reivindicaciones. Entiendo que sus pretensiones responden a los intereses de una potencia que busca ampliar su influencia.

Por eso miro con tanta preocupación el tema de una base militar en Ushuaia y el papel que se pretende dar a Estados Unidos. Creo que debemos tener presente el sentido profundo de nuestra independencia, la decisión de liberarnos de España y de cualquier otra potencia del mundo.

Los que realmente queremos a nuestra patria, a nuestro suelo y a América Latina debemos defender esa convicción. Queremos soberanía sobre las Malvinas, sobre todo nuestro territorio y sobre nuestras riquezas naturales.

Me sumo al reclamo legítimamente patriota, democrático y republicano de nuestro pueblo. Y también al llamado a cuidarnos, a cuidarnos sobremanera de cualquier maniobra que utilice esa causa para comprometernos en una aventura que termine lastimando nuestras propias aspiraciones.

El justicialismo no tiene margen para estas actitudes

Con respecto a lo que ha sucedido en la Cámara de Diputados del Chaco con la suspensión de las PASO, he expresado una enorme indignación. He hablado con muchos compañeros porque considero que la actuación de esta diputada representa una verdadera traición al movimiento nacional justicialista.

Hay quienes dicen ser parte de nuestro movimiento y después transitan caminos totalmente faltos de ética, sin una preocupación legítima por aumentar el bienestar del pueblo. Como diríamos en el barrio, son capaces de vender a la abuela.

El movimiento nacional justicialista no tiene margen para este tipo de cosas. Ya no está el horno para bollos. No podemos aceptar que un cargo obtenido con el acompañamiento de nuestros compañeros termine utilizado para negociar votos en función de beneficios personales. Esa es la lógica que repudio y que entiendo que debemos discutir con todas las letras.

Lo digo porque estoy hablando con decenas de compañeros del Chaco. Ha llegado el momento de que tengamos suficiente audacia para expresarnos todos los que nos consideramos peronistas, justicialistas y parte del proyecto nacional, popular y democrático.

También creo que lo sucedido merece una reflexión muy profunda del compañero Sergio Massa. Si tiene aspiraciones de volver a ser candidato a presidente, bienvenido sea, siempre que tenga por bandera y por norte aumentar el bienestar del pueblo y defender la soberanía de la Nación. Pero con actuaciones como la de su diputada acá en el Chaco, está absolutamente equivocado. Y hay que decírselo a él también.

El partido justicialista provincial se ha expresado con claridad y con respeto. Ahora debemos hablar los compañeros desde cada lugar donde participamos. Desde un gremio, una mutual, una comisión vecinal o un centro de estudiantes. Tenemos que hacer visible este estado de ánimo y expresar que estas actitudes no las vamos a aceptar.

Estamos conversando para impulsar un pronunciamiento y expresar públicamente nuestra posición. Debemos tener la audacia cívica de hacerlo en los diarios, en la radio, en la televisión y en nuestras organizaciones.

Los que no tengan el ánimo de luchar por el proyecto que reivindicamos, córranse. Dejen ese lugar para quienes sí tenemos el ánimo de hacerlo.