Por Agustina Bottini
Mientras algunos ya están pensando en candidaturas, bancas, cargos y lugares en las listas, el Chaco sigue esperando una oposición que esté a la altura.
Una oposición que entienda que hoy la prioridad no puede ser discutir nombres propios, armados electorales o quién ocupa qué lugar. La prioridad tiene que ser la gente que está atravesando uno de los momentos más difíciles de los últimos años.
Nos venden maravillas desde el Comité de la UCR hablando del “Fenómeno del Niño”, mientras los chaqueños tienen salarios por el piso, familias en la pobreza, falta de medicamentos, hospitales sin respuestas y una provincia cada vez más castigada.
Hablan de gestión, de orden y de soluciones, pero alcanza con recorrer los barrios, hablar con los trabajadores, entrar a un hospital o escuchar a una familia para darse cuenta de que la realidad que viven miles de chaqueños está muy lejos del relato oficial.
Hay trabajadores que no llegan a fin de mes. Jubilados que tienen que elegir entre comprar medicamentos o comida. Jóvenes que no encuentran oportunidades. Comerciantes que hacen malabares para mantener abiertas sus puertas. Familias enteras que sienten que cada mes están un poco peor.
¿Y nosotros? ¿Dónde estamos?
Somos pocos los que todos los días recorremos, escuchamos, damos la cara y levantamos la voz para defender a los chaqueños.
Pero tampoco podemos conformarnos con decir que somos oposición. Ser oposición implica asumir responsabilidades, estar presentes y construir una alternativa real frente a un gobierno que todos los días muestra sus límites.
Y esto también exige una profunda autocrítica: no alcanza con cuestionar al gobierno si nosotros estamos más preocupados por quién será candidato, quién será diputado o quién consigue un lugar.
La gente ve estas discusiones. Las escucha. Y mientras nosotros discutimos espacios, ellos discuten cómo pagar la luz, cómo comprar alimentos, cómo conseguir un medicamento o cómo sostener a sus familias.
Tenemos que preguntarnos seriamente qué imagen estamos dando y qué respuesta política estamos construyendo frente a esa realidad. Porque si repetimos las mismas prácticas que criticamos, difícilmente podamos pedirle nuevamente confianza a la sociedad.
La política no puede ser una carrera por los cargos
La oposición se construye todos los días, estando en la calle, acompañando al que necesita, denunciando lo que está mal y poniendo el cuerpo.
Se construye recorriendo cada localidad, cada barrio y cada institución. Escuchando antes de hablar. Entendiendo los problemas concretos de nuestra gente y trabajando para encontrar respuestas.
También se construye con generosidad. Dejando de lado los personalismos, las internas permanentes y las pequeñas disputas que solamente sirven para alejarnos todavía más de una sociedad cansada de ver políticos peleándose entre ellos.
Si queremos recuperar la confianza de la gente, primero tenemos que recuperar nosotros el sentido de para qué hacemos política.
Porque la política tiene sentido cuando sirve para transformar la realidad de las personas. Cuando permite defender al que está solo, acompañar al que está pasando una dificultad y construir oportunidades para quienes hoy sienten que el futuro se les está cerrando.
No podemos pedirle paciencia a una sociedad que hace demasiado tiempo viene esperando respuestas. Tampoco podemos aparecer solamente cuando se acerca una elección. La confianza se construye mucho antes de una campaña y se demuestra todos los días.
Primero los chaqueños.
Después las candidaturas.
Primero recuperemos la confianza de la gente. Después discutamos los nombres.
Primero demostremos que somos capaces de construir una oposición presente, firme y comprometida con los problemas reales del Chaco.
Hagamos autocrítica. Dejemos de medirnos entre nosotros y empecemos a medirnos por lo que hacemos por la gente.
Porque mientras nosotros discutimos lugares, hay chaqueños esperando respuestas. Y si realmente queremos representar una alternativa, tenemos que demostrarlo ahora, cuando la gente nos necesita, y no solamente cuando llegue el momento de pedirle el voto.

