Resistencia Cargando temperatura...
agosto 26, 2026

Repudio al amarre de un petrolero inglés en Ushuaia

El ingreso del buque británico VS Promise al puerto de Ushuaia desató un fuerte cruce político entre el gobierno nacional y la administración fueguina. Para la provincia, se trata de un hecho “inadmisible” en tanto el Reino Unido mantiene la ocupación ilegítima de las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur. Para el gobierno de Javier Milei, en cambio, no representa una pérdida de soberanía ni viola la legislación vigente.

El reclamo fueguino apuntó directamente a la intervención nacional sobre el puerto, vigente desde hace ocho meses. El gobernador Gustavo Melella denunció que “Ushuaia es un punto estratégico para la defensa de nuestros intereses soberanos” y que la decisión de habilitar a un buque británico constituye un acto de “desnacionalización estratégica”. La diputada Andrea Freites subrayó que “desde 1982 no pasó nunca” y que “no hay antecedentes” de semejante concesión.

La respuesta oficial buscó trasladar la responsabilidad a la provincia. El vocero presidencial Adrián Ravier afirmó que el ingreso fue avalado por el propio gobierno fueguino, aunque la administración local lo desmintió: “Las decisiones pasan por el puerto, intervenido por la Nación”, replicó Freites. La interpretación de la Ley Gaucho Rivero, que prohíbe la operación de buques británicos vinculados a la explotación en Malvinas, quedó en el centro de la disputa.

En el Congreso, diputados de Unión por la Patria presentaron pedidos de informes y un repudio formal. La diputada Agustina Propato denunció que la medida se inscribe en una serie de concesiones estratégicas: la explotación ilegal de Sea Lion, la venta de terrenos de la Armada, el Pacto Mondino-Lammy, vuelos con escala en Argentina para abastecer a los ocupantes ilegítimos y licencias pesqueras y petroleras otorgadas sin control. “Quedan claras las intenciones del gobierno”, advirtió.