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agosto 6, 2026

Brutal represión contra quienes marchan para que no se venda la patria

Mientras el Senado debatía el proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, las fuerzas de seguridad avanzaron sobre la protesta masiva frente a un Congreso vallado. Hubo heridos y un operativo con más de dos mil policías.

La sesión en la Cámara alta se desarrollaba bajo tensión. Afuera, miles de manifestantes —sindicatos, organizaciones sociales y agrupaciones políticas— se congregaron para rechazar la iniciativa oficialista que abría la puerta a la venta de tierras a extranjeros. La consigna “Las Malvinas son argentinas” volvió a aparecer en pancartas y cánticos, como símbolo de soberanía.

El clima cambió cuando un grupo derribó una de las vallas de seguridad. La respuesta fue inmediata: protocolo antipiquetes, camiones hidrantes y gases lacrimógenos bajo la lluvia. Imágenes televisivas mostraron al menos un herido por impacto de bala de goma en el rostro.

La represión se desplegó en un operativo de más de dos mil efectivos, con el Congreso blindado por vallados. La protesta, que hasta entonces transcurría con normalidad, se vio atravesada por la irrupción de jóvenes autodenominados nacionalistas, convocados en redes con discursos de tinte antisemita, que protagonizaron incidentes previos al accionar policial.

El oficialismo había quitado del proyecto la cláusula más polémica —la habilitación de compra de grandes extensiones de tierras por extranjeros—, pero la movilización mostró que el rechazo excedía lo técnico y se instalaba como un símbolo político: la defensa de la soberanía frente a lo que los manifestantes consideran una “venta de la patria”.

Otro dia de represión y resistencia, con un Senado vallado y una sociedad movilizada que convirtió la discusión sobre tierras en un nuevo eje de confrontación política.