El domingo, Marcos Juárez volvió a ser noticia nacional. En la ciudad cordobesa considerada el “kilómetro cero” de Cambiemos, el peronismo logró un triunfo histórico después de más de medio siglo. Gustavo Font se impuso con holgura y será el nuevo intendente, desbancando a Sara Majorel y dejando atrás al exintendente Pedro Dellarossa, que buscaba su tercer mandato.
Con más del 90% de las mesas escrutadas, Font alcanzó el 46% de los votos, mientras Dellarossa quedó en torno al 19% y Gerardo Pasquali, candidato de la UCR y el Partido Demócrata, apenas superó el 16%. El resultado consagró la primera victoria del PJ en el distrito en 50 años y reconfiguró el mapa político cordobés.
El flamante intendente llegó a la elección con el respaldo tácito del oficialismo provincial, aunque sin el sello de Hacemos Unidos por Córdoba. Encabezó la boleta de Generación Marcos Juárez, acompañado por Eduardo Foresi, referente del PJ local. Tras conocerse el resultado, Font agradeció a su familia y reveló un llamado del gobernador Martín Llaryora: “Me invitó a reunirme con él. Vamos a hacer más grande la ciudad de Marcos Juárez”, aseguró.
Llaryora también lo felicitó públicamente, “Germán tiene la fuerza y la capacidad para hacer que Marcos Juárez siga creciendo”. El mandatario destacó la madurez de todos los espacios que participaron y subrayó que “la democracia se fortalece cuando podemos competir, debatir nuestras diferencias y, al día siguiente, empujar juntos los proyectos comunes”.
El triunfo fue celebrado por el Frente Renovador, que recordó los 53 años sin gobiernos peronistas en la ciudad y felicitó a Font junto al concejal electo Jorge Brunori.
La victoria del PJ representa un giro político en un territorio emblemático. Marcos Juárez fue el laboratorio donde el PRO, la UCR y la Coalición Cívica ensayaron su alianza en 2014, dando origen a Cambiemos y, un año después, a la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada. Doce años después, el bastión opositor cayó en manos del peronismo.
El clima electoral fue particular, sin caravanas nacionales ni grandes sellos partidarios. El PRO le negó su marca a Dellarossa, pese al apoyo público de Macri y Patricia Bullrich. El cordobesismo jugó con discreción, evitando que la ciudad se convirtiera en “kilómetro cero” de La Libertad Avanza. Los libertarios, por su parte, no lograron cerrar acuerdos y quedaron fuera de la competencia. Gabriel Bornoroni intentó sumar a Dellarossa bajo la marca violeta, pero el exintendente se negó y terminó armando un partido propio. Pasquali, que se presentaba como representante local de Milei, debió recurrir a sellos prestados de la UCR y el Partido Demócrata.
Un dato relevante fue la baja participación: votó el 62,5% del padrón, unas 15.495 personas sobre 24.806 habilitadas, cifra inferior a la registrada en 2022.
El batacazo de Marcos Juárez no solo devuelve al peronismo un distrito esquivo durante décadas, sino que golpea el mito fundacional de Cambiemos. En el corazón de la pampa gringa, donde nació la alianza que llevó a Macri al poder, el PJ recuperó terreno y abrió un nuevo capítulo en la política cordobesa.

