El Gobierno inauguró el depósito fiscal y volvió a presentar al Puerto de Barranqueras como eje estratégico de la logística regional. La obra suma infraestructura y puede mejorar operaciones de comercio exterior, pero el problema es que sin dragado suficiente, sin barcazas regulares y sin cargas saliendo por agua, el puerto continúa lejos de abaratar el transporte como debería.
El Puerto de Barranqueras volvió a ocupar la agenda oficial esta semana. Primero, por una nueva operatoria de importación de 1.640 cubiertas provenientes de China. Después, por la inauguración del depósito fiscal, presentado por el Gobierno provincial como una obra histórica para fortalecer el comercio exterior del Chaco y del NEA. Las dos novedades muestran movimiento pero el puerto sigue sin resolver su problema más importante, que es recuperar plenamente la operatoria fluvial. Barcos que operen dándole sentido económico a la existencia del puerto.

El depósito fiscal fue puesto en funcionamiento este miércoles 6 de mayo por el gobernador Leandro Zdero, junto a la administradora del puerto, Alicia Azula, funcionarios provinciales y autoridades nacionales del Ministerio de Economía. La infraestructura permitirá almacenar mercaderías bajo control aduanero, consolidar cargas, mejorar controles y facilitar operaciones vinculadas a importación y exportación. Es una herramienta útil para operadores privados, pymes y empresas que necesitan reducir pasos administrativos y trabajar con mayor previsibilidad.
La propaganda de la reactivación y el dato que falta
El Gobierno viene mostrando cada movimiento del Puerto de Barranqueras como parte de una reactivación logística. La llegada de cubiertas desde China, las operaciones de importación y exportación, el nuevo depósito fiscal y los anuncios de fortalecimiento institucional forman parte de ese relato. El problema aparece cuando se mira la operatoria completa.
Un puerto tiene sentido pleno cuando permite cargar y descargar embarcaciones. La propia definición básica de puerto remite a un lugar ubicado en la costa o en la orilla de un río que sirve para que las embarcaciones realicen operaciones de carga y descarga. En Barranqueras, esa función todavía está condicionada por la falta de calado suficiente en el riacho.
Para la economía regional, si la mercadería entra y sale principalmente en camión, el puerto queda reducido a una plataforma logística terrestre con nombre portuario. Puede tener depósitos, escáneres, oficinas y control aduanero, pero pierde la ventaja central que es abaratar costos mediante transporte fluvial.
Girasol por camión, cuando debería salir por barcaza
La propia Alicia Azula había explicado en enero que el dragado del riacho Barranqueras es la obra fundamental para que la terminal pueda operar con normalidad. En ese momento señaló que había unas 100 mil toneladas de girasol acopiadas que habían ingresado en camión y debían salir también en camión, cuando la alternativa lógica y más rentable sería hacerlo por barcazas.
El puerto puede recibir producción chaqueña, almacenar carga y ordenar documentación, pero mientras esa carga no pueda salir regularmente por agua, el costo logístico sigue elevado y la promesa de competitividad queda incumplida.
Azula también había graficado la escala del transporte fluvial al señalar que una barcaza representa 145 camiones fuera de la ruta. Ese dato explica por qué el dragado no es un detalle técnico, sino la condición para que el puerto cumpla su función económica de reducir costos, aliviar rutas (en muy mal estado, por cierto), mejorar la competitividad de la producción regional y generar una salida fluvial real para el Chaco.
El depósito fiscal suma, el riacho define
La inauguración del depósito fiscal aporta una mejora concreta, puede facilitar operaciones de comercio exterior, dar mayor control aduanero, atraer cargas y ordenar parte de la operatoria logística. También puede evitar que empresas chaqueñas dependan de terminales más lejanas para determinados trámites y movimientos.


Pero el cuello de botella sigue estando en el agua. En los últimos días, la administradora del puerto volvió a plantear la necesidad de financiamiento para completar el dragado del riacho. Según explicó, ya se ejecutaron más de 8 kilómetros sobre un total de 14, y restan cerca de 4,8 kilómetros para terminar la intervención. La propia funcionaria remarcó que la obra es clave para que puedan operar barcazas y para abaratar costos de transporte.
La reactivación portuaria será una realidad cuando entren y salgan regularmente las barcazas con cargas por vía fluvial y se sienta el impacto económico en los costos de transporte.
El nuevo depósito fiscal es una buena noticia para el puerto. Pero la recuperación completa no se consigue con anuncios ni con operatorias aisladas. Barranqueras necesita agua, dragado sostenido y barcos trabajando. Hasta que eso ocurra, la provincia tendrá una infraestructura logística en crecimiento, pero seguirá pendiente lo principal: que el puerto funcione como puerto.

