La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande reunió este miércoles en Posadas a mandatarios del NEA y NOA con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. La agenda incluyó infraestructura, rutas, energía y desarrollo productivo, pero una negociación terminó concentrando buena parte de la atención política.
Nación necesita apoyo en el Senado para avanzar con la reforma del régimen de Zonas Frías, que reduce el alcance actual de los subsidios al gas. Del otro lado, los gobernadores del Norte Grande reclaman una tarifa eléctrica diferencial para los meses de calor, cuando el consumo se dispara por el uso intensivo de refrigeración.
El encuentro fue encabezado por el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, y contó con la presencia de Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Leandro Zdero, de Chaco; Gustavo Sáenz, de Salta; Carlos Sadir, de Jujuy; Elías Suárez, de Santiago del Estero; Osvaldo Jaldo, de Tucumán; y Raúl Jalil, de Catamarca. También participó el presidente del CFI, Ignacio Lamothe.
El reclamo por una tarifa eléctrica diferencial
El reclamo del Norte apunta a una diferencia clara, en muchas zonas del país el mayor gasto energético pasa por el gas para calefacción, mientras que en el norte la electricidad resulta indispensable para afrontar meses de calor extremo.
Por eso, los gobernadores vienen reclamando un esquema de “zonas cálidas” que permita reducir el costo de la energía eléctrica durante el verano.
La reforma al régimen de Zonas Frías que ya tiene media sanción en Diputados recortaría principalmente la ampliación del régimen de Zona Fría aprobada en 2021. El beneficio dejaría de ser automático en amplias zonas de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y San Luis, entre otras, y quedaría concentrado en la Patagonia, Malargüe y la Puna.
Una negociación maquiavélica que enfrenta necesidades
Los gobernadores reclaman un tratamiento especial para el Norte por sus condiciones climáticas, pero lo negocian en el marco de una reforma que quitaría beneficios a otras zonas del país que también los necesitan por razones climáticas.
La discusión termina planteada como si hubiera que elegir entre quienes sufren el frío y quienes soportan temperaturas de más de 40 grados. Y lo más llamativo es que casi nadie parece cuestionar, mucho menos indignarse, por la forma en que se está llevando adelante esa negociación.
El Gobierno nacional pone sobre la mesa beneficios y recortes como piezas de intercambio político. El alivio para una región queda atado a lo que pueda quitarse en otra, mientras la Casa Rosada calcula costos fiscales y votos en el Congreso. En términos políticos, es una lógica profundamente cuestionable y con un componente extorsivo difícil de disimular.
En ese esquema, las necesidades de la gente quedan relegadas. Familias que necesitan gas para calefaccionarse y familias que dependen de la electricidad para soportar el calor terminan convertidas en variables de una negociación presupuestaria.
Si el criterio para sostener tarifas diferenciales es reconocer condiciones climáticas excepcionales, debería valer para ambas realidades.
Misiones volvió a plantear su déficit energético y la negociación sigue abierta
Passalacqua también llevó a la mesa la situación particular de Misiones, una provincia sin una red extendida de gas natural y con fuerte dependencia de la electricidad.
La Asamblea terminó sin un anuncio definitivo sobre la tarifa diferencial. Santilli se llevó el reclamo y la discusión seguirá en el Congreso, donde los votos del Norte Grande pueden ser decisivos para el Gobierno.
Por lo pronto sin una respuesta concreta de Nación sobre tarifas eléctricas más bajas para la región, el recorte de los subsidios al gas difícilmente consiga los votos necesarios en el Senado.
Pero más allá de cómo termine la negociación, la discusión debería centrarse en las necesidades de cada región, no en cuánto le cuesta al Estado sostener esos beneficios ni en cuántos votos aporta cada provincia.

