Por Agustina Bottini.
¿Hasta cuándo vas a seguir entregando al Chaco a Javier Milei? ¿Hasta cuándo vas a poner a disposición los votos de tus legisladores para acompañar decisiones que muchos chaqueños consideran perjudiciales para la provincia?
Javier Milei desprecia al radicalismo, denigra la figura de Alfonsín, sostiene que la decadencia argentina comenzó con Yrigoyen, ataca la universidad pública y golpea la economía del interior.
Y hoy volvió a generar polémica por comentarios que distintos sectores interpretaron como una burla hacia los argentinos endeudados que no llegan a fin de mes.
Sin embargo, cada vez que pisa el Chaco, Leandro Zdero lo recibe con abrazos y respalda sus leyes.
Si Zdero se olvidó de dónde viene, de sus orígenes y de su militancia radical, cabe preguntarse: ¿están conformes los radicales con este rumbo? ¿Con qué cara mira a dirigentes históricos? ¿Qué explicación les da hoy a los integrantes de su gabinete? ¿Y qué mensaje les deja a la juventud y a los militantes radicales que crecieron defendiendo las banderas de su partido?
La pregunta es ¿qué gana el Chaco con esa sumisión? ¿Vale la pena dejar de lado la historia, los principios y la coherencia de un partido centenario solo para alinearse con el poder de turno?
Defender al Chaco también implica plantarse cuando las decisiones nacionales perjudican a la provincia. Reclamar por la paralización de la obra pública, el ajuste sobre las universidades, el deterioro de las economías regionales y las medidas que afectan a jubilados, trabajadores y sectores medios.
No se puede hablar de autonomía provincial durante la campaña y actuar luego como un delegado obediente del poder central. Cada silencio, cada respaldo legislativo y cada fotografía sonriente representan una decisión política.
Chaco necesita un gobernador que reclame, discuta y ponga los intereses provinciales por encima de cualquier acuerdo nacional. La obediencia política puede favorecer a un gobierno, pero difícilmente resuelva los problemas de una provincia.
Gobernar no es obedecer a la Casa Rosada. Gobernar es defender los intereses de los chaqueños.
Cuando se abandonan los valores por conveniencia política, quienes terminan pagando el costo son los ciudadanos.

