El gobierno intentó prohibir las alusiones a las islas para no incomodar a Inglaterra. El presidente es confeso admirador de Margaret Thatcher.
La Selección Argentina le propinó un golpe simbólico al presidente Javier Milei tras vencer 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026. En pleno campo de juego, Giovani Lo Celso desplegó una bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas”, pese a los intentos del gobierno libertario de impedir cualquier referencia a la soberanía en el estadio de Atlanta.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había equiparado el reclamo por las Malvinas con “mensajes de odio” y ordenó requisar banderas en los accesos. La foto del emblema nacional, sin embargo, fue compartida incluso por la cuenta oficial de la Selección en inglés, multiplicando el impacto político.
El gesto de los jugadores expuso la contradicción de Milei, que días atrás volvió a declarar su admiración por Margaret Thatcher, la primera ministra británica responsable del hundimiento del ARA General Belgrano fuera de la zona de exclusión, con 323 marinos argentinos muertos. “Hubo una guerra y nos tocó perder… admiro a Thatcher, Reagan y Churchill”, dijo el presidente a la BBC, generando repudio en redes sociales.
La polémica se agravó cuando el ministro de Defensa, Carlos Presti, ordenó no intervenir ante el ingreso de un buque inglés en aguas argentinas. Mientras tanto, los medios británicos reaccionaron con indignación: The Sun tituló “Arrogancia argentina” junto a la foto de Lo Celso con la bandera.
La Scaloneta no solo ganó en la cancha: también reivindicó una causa nacional que el gobierno intentó silenciar. El contraste entre la emoción popular y la complacencia oficial con Londres deja a Milei en el centro de una derrota política que trasciende lo deportivo. Además de la hipocresía inglesa de "indignarse" ante una usurpación que está a pocos tiempo de cumplir 200 años.

