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julio 8, 2026

A 49 años de La Noche de las Corbatas, el operativo que buscó borrar a los abogados de los trabajadores

A 49 años de una de las operaciones represivas más brutales de la última dictadura, la memoria vuelve sobre Mar del Plata. Entre el 6 y el 13 de julio de 1977, fuerzas del Ejército y la Fuerza Aérea secuestraron a abogados laboralistas, familiares y trabajadores vinculados a estudios jurídicos. Varios fueron llevados al centro clandestino La Cueva. Seis continúan desaparecidos y solo cinco sobrevivieron.

La Noche de las Corbatas fue el nombre con el que quedó grabado el operativo represivo contra un grupo de abogados que defendían a trabajadores, sindicatos y víctimas de persecución política. Ocurrió en Mar del Plata, en plena dictadura militar, y tuvo como blanco a profesionales del derecho, sus parejas y personas vinculadas a estudios jurídicos.

El ataque comenzó el 6 de julio de 1977 y se extendió durante varios días. Según reconstruyeron testimonios judiciales y organismos de derechos humanos, las víctimas fueron secuestradas por fuerzas militares y llevadas en su mayoría al centro clandestino de detención conocido como La Cueva, que funcionó en el predio del viejo radar de la Base Aérea de Mar del Plata.

El caso se convirtió en uno de los símbolos más claros del terrorismo de Estado contra quienes defendían derechos laborales y garantías constitucionales. En el lenguaje brutal de los represores, la advertencia era transparente. La Justicia dejaba de estar en los tribunales y pasaba a manos de quienes secuestraban, torturaban y desaparecían personas.

Abogados laboralistas bajo la mira

Entre las víctimas estuvieron Jorge Candeloro, Norberto Centeno, Salvador Manuel Arestín, Raúl Hugo Alais, Camilo Ricci, Carlos Bozzi, Tomás Fresneda y José Verde. También fueron secuestradas varias de sus parejas y personas vinculadas al ámbito jurídico, como María de las Mercedes Argañaraz, embarazada de cinco meses, María Esther Vázquez y Néstor Enrique García Mantica.

Norberto Centeno era uno de los nombres centrales de ese grupo. Abogado laboralista, fue uno de los redactores de la Ley de Contrato de Trabajo. Su cuerpo apareció el 11 de julio de 1977, después de haber sido torturado. Otros, como Candeloro, Fresneda, Argañaraz, Alais, Arestín, García Mantica y Vázquez, continúan desaparecidos.

La mayoría de los secuestrados había dedicado su trabajo profesional a defender derechos de trabajadores, presos políticos o personas perseguidas. El operativo golpeó a quienes podían ponerle palabras jurídicas y herramientas legales a los abusos del poder. La dictadura también entendía de símbolos, aunque los usara para destruir.

La Cueva y el testimonio que reconstruyó el horror

La Cueva funcionó dentro del predio de la Base Aérea de Mar del Plata. Allí fueron llevadas varias de las víctimas. El lugar fue reconocido en causas de lesa humanidad como parte del circuito represivo de la zona.

Uno de los testimonios fundamentales fue el de Marta García de Candeloro, esposa del abogado Jorge Candeloro. Ambos habían sido secuestrados en Neuquén el 13 de junio de 1977 y luego trasladados a Mar del Plata. En cautiverio, Marta escuchó morir a su esposo bajo tortura y también pudo ubicar a otras víctimas dentro del centro clandestino.

Marta García de Candeloro.
Marta García de Candeloro en el Juicio a las Juntas.

Su declaración en el Juicio a las Juntas, en 1985, fue clave para reconstruir lo ocurrido. También permitió desmontar parte de las versiones fabricadas por los represores, que intentaron presentar algunos asesinatos como enfrentamientos o atribuirlos a organizaciones armadas.

El caso de Carlos Bozzi fue uno de los ejemplos más crudos de esa maquinaria. Sobrevivió después de ser introducido en el baúl de un auto en medio de un montaje represivo que buscaba simular una operación militar contra supuestos captores. La escena formó parte de la misma lógica. Secuestrar, torturar, matar y después falsificar una explicación para los diarios.

Memoria, justicia y una advertencia que sigue vigente

La Noche de las Corbatas no fue un hecho aislado. Formó parte del plan sistemático de persecución, secuestro, tortura y desaparición desplegado por la última dictadura. Pero tuvo una marca específica. El blanco fueron abogados que trabajaban con derechos laborales, sindicatos, habeas corpus y defensa de perseguidos políticos.

Años después, los crímenes cometidos en La Cueva fueron juzgados en causas de lesa humanidad. La sentencia conocida como La Cueva I, dictada en 2012 por el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, condenó delitos cometidos en ese centro clandestino y dejó asentada judicialmente parte del funcionamiento represivo en la ciudad.

Cada 6 de julio se recuerda en Argentina el Día Nacional del Abogado Víctima del Terrorismo de Estado, en memoria de aquellos profesionales secuestrados en Mar del Plata. La fecha recuerda que cuando el poder decide perseguir a quienes defienden derechos, el daño no cae únicamente sobre las víctimas directas. Golpea sobre toda la sociedad.

A 49 años, La Noche de las Corbatas sigue siendo una advertencia histórica. La dictadura no persiguió solamente militancias. También fue contra trabajadores, abogados, sindicatos, familias y contra cualquier forma de defensa frente al abuso estatal. Por eso es importante recordar que la memoria es una herramienta democrática, fundamental frente a cualquier intento de justificar el abuso, la violencia, la persecución o el terror desde el Estado.