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julio 14, 2026

Ante un mundo en alerta, Capitanich reclamó una política exterior soberana para la Argentina

El senador nacional por Chaco analizó el crecimiento de los conflictos globales, la disputa tecnológica y la crisis climática. Cuestionó el alineamiento del Gobierno con Estados Unidos e Israel y sostuvo que el país debe recuperar una política exterior autónoma, basada en la paz y la defensa de sus propios intereses.

El senador nacional por Chaco, Jorge Capitanich, presentó el informe Un mundo en alerta. Un país en alerta, en el que analiza el aumento de la inestabilidad global y plantea la necesidad de que la Argentina recupere una política exterior autónoma y soberana frente a la creciente disputa entre las grandes potencias.

El documento describe un escenario atravesado por más conflictos armados, crecimiento del gasto militar, cambio climático y una acelerada competencia tecnológica. Frente a ese contexto, Capitanich cuestiona el alineamiento del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos e Israel y advierte sobre el abandono de posiciones históricas de la diplomacia argentina.

Para sostener su diagnóstico, toma como referencia tres indicadores. El denominado Reloj del Juicio Final, la disputa por las tecnologías críticas y el comportamiento de los Estados en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Según el informe, el Reloj del Juicio Final se encuentra a 85 segundos de la medianoche, la menor distancia registrada hasta ahora, en un escenario marcado por guerras, amenazas climáticas, riesgos biológicos y el avance de la inteligencia artificial sin una regulación internacional común.

Capitanich analiza las “tecnologías críticas”, a partir de un informe del Australian Strategic Policy Institute (ASPI). Sostiene que la competencia por el liderazgo en inteligencia artificial se transformó en un nuevo frente de la disputa geopolítica y plantea la necesidad una intervención y que Argentina defina una estrategia propia.

Un alineamiento que Capitanich considera inédito

El eje político del informe está puesto en la posición internacional de la Argentina. Capitanich sostiene que el país alcanzó un nivel de alineamiento sin antecedentes con Estados Unidos e Israel.

Según los datos citados, durante 2024 la coincidencia de los votos argentinos con Estados Unidos en la Asamblea General de la ONU llegó al 82%, mientras que con Israel alcanzó el 97%.

También cuestiona los cambios de posición argentina en temas vinculados con derechos humanos, ambiente y otras resoluciones internacionales. A su entender, esas modificaciones erosionan la credibilidad del país y rompen con una tradición histórica de la política exterior.

Frente a ese escenario, plantea que la Argentina debe evitar un “alineamiento automático” con las grandes potencias y recuperar capacidad de decisión propia.

“Argentina no puede adoptar un alineamiento automático en su política exterior. Debe ejercer una política exterior autónoma y soberana que permita construir acuerdos estratégicos e integrales”, sostiene el informe.

Cuestionamientos a la cooperación militar con Estados Unidos

Capitanich también cuestiona la creciente cooperación militar con Estados Unidos y el mecanismo utilizado para autorizar ejercicios con fuerzas extranjeras.

Menciona específicamente el PASSEX 2026 con el portaaviones USS Nimitz, autorizado mediante el Decreto 264/2026. Según su interpretación, la decisión evitó la intervención del Congreso y constituye un antecedente institucional negativo.

El senador también señala la participación argentina en ejercicios junto a unidades británicas y vincula esa decisión con el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Para Capitanich, estas definiciones muestran que el alineamiento también se trasladó al plano militar.

Tecnología, clima y soberanía

El informe también aborda la competencia por la inteligencia artificial, los chips, la capacidad de procesamiento y las tierras raras, que Capitanich presenta como parte central de la disputa por el poder mundial.

A eso suma el impacto del cambio climático sobre la producción de alimentos, las migraciones y los conflictos por recursos esenciales como el agua.

Frente a ese escenario, el senador ubica la soberanía como eje de la posición que debería asumir la Argentina.

“Argentina es una tierra de paz. Es un país soberano”, afirma en el tramo final del documento.

Para Capitanich, la respuesta del país ante un mundo cada vez más inestable debe pasar por recuperar una política exterior autónoma, sostener la paz y defender los intereses nacionales sin quedar subordinado a las disputas entre las grandes potencias.