La clasificación de Argentina a las semifinales del Mundial desató festejos en Resistencia, Corrientes, Formosa y Posadas. Familias, jóvenes y grupos de amigos salieron con camisetas, banderas y bocinazos para celebrar el triunfo por 3 a 1 ante Suiza. En medio del ajuste, la pérdida de empleos y las dificultades económicas, la Selección volvió a ofrecer una alegría colectiva.
Argentina sufrió, resistió y terminó imponiéndose en el tiempo suplementario. Alexis Mac Allister abrió el marcador, Suiza consiguió el empate y Julián Álvarez destrabó el partido con un golazo. Lautaro Martínez selló el resultado que metió al equipo de Lionel Scaloni entre los cuatro mejores del Mundial.
La tensión acumulada durante más de dos horas se transformó en una celebración que atravesó las capitales del Nordeste. Las escenas se repitieron de un lado al otro de la región. Banderas argentinas, caravanas, bocinazos, abrazos entre desconocidos y familias enteras ocupando las calles pasada la medianoche.
Resistencia volvió a reunirse en la plaza
En la capital chaqueña, cientos de personas se acercaron a la plaza 25 de Mayo después del final del partido. La tradicional esquina de las avenidas 9 de Julio y Alberdi volvió a funcionar como punto de encuentro para los festejos deportivos.
Hinchas con camisetas de la Selección recorrieron el centro en autos y motocicletas, mientras otros permanecieron alrededor de la plaza cantando y agitando banderas. La clasificación renovó una costumbre que se repite desde el Mundial de Qatar y que volvió a reunir a generaciones diferentes alrededor de la celeste y blanca.
En Corrientes, la previa había comenzado varias horas antes en la rotonda Poncho Verde, donde se instaló una pantalla gigante para seguir el encuentro. El espacio recibió nuevamente a familias y grupos de amigos, dentro de una convocatoria que acompañó cada presentación argentina durante el torneo. Después del triunfo, los festejos siguieron con caravanas y bocinazos en diferentes sectores de la ciudad.
Formosa y Posadas también salieron a las calles
En Formosa, cientos de vecinos se concentraron en la plaza San Martín para celebrar el pase a semifinales. La zona céntrica se llenó de banderas y camisetas argentinas, mientras las caravanas extendieron la celebración durante la madrugada.
Posadas vivió una escena similar. Los bares estuvieron colmados durante el partido y, después del tercer gol, el festejo pasó a las calles y a la Costanera. Hubo caravanas, canciones, bocinazos y familias que permanecieron reunidas después del pitazo final.
El comportamiento se repitió en otras localidades del Nordeste. La Selección volvió a cruzar fronteras provinciales, identidades políticas y diferencias sociales para construir una celebración común.
Una alegría en medio de una realidad difícil
La explosión popular también tuvo una lectura social. El fútbol abrió un paréntesis en una Argentina atravesada por la pérdida de poder adquisitivo, el cierre de empresas, la destrucción de puestos laborales y un consumo que sigue sin recuperarse plenamente bajo el gobierno de Javier Milei. Distintos informes registraron la desaparición de miles de empleadores y empleos registrados desde finales de 2023, además de salarios que todavía arrastran una fuerte pérdida frente al costo de vida.
La gente salió a festejar porque encontró un motivo concreto. Durante algunas horas quedaron a un lado las tarifas, las cuentas, los despidos, los salarios insuficientes y la incertidumbre cotidiana. La alegría llegó desde una cancha ubicada a miles de kilómetros, pero se sintió en cada plaza y cada avenida del NEA.
Argentina enfrentará ahora a Inglaterra por un lugar en la final. Hasta entonces, el pueblo volverá a aferrarse a la Selección. Entre tantas pálidas de Milei y compañía, la celeste y blanca consiguió algo que hoy escasea. Una razón compartida para sonreír.

