La propuesta del Gobierno para modificar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) ya desató un fuerte debate político y económico. El proyecto busca impedir que el Central financie al Tesoro mediante emisión monetaria, pero dos ex presidentes de la entidad, Mercedes Marcó del Pont y Miguel Pesce, advirtieron que la iniciativa responde directamente a exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y podría tener consecuencias graves para la economía argentina.
Marcó del Pont cuestionó que el Gobierno reduzca la política monetaria a un instrumento aislado, desligado de la estrategia económica. Señaló que la baja de la inflación actual no se explica por un manejo virtuoso del dinero, sino por la recesión, la caída del salario y la apertura importadora. “Se veía venir, el Fondo Monetario lo está pidiendo hace tiempo”, afirmó, vinculando la reforma con los compromisos asumidos por Milei ante el organismo.
Pesce, en la misma línea, alertó sobre una “trampa” que podría derivar en una recesión profunda si el Banco Central queda limitado a un único objetivo: controlar la inflación. Recordó que un esquema similar ya se aplicó durante la Convertibilidad, con resultados desastrosos: una recesión prolongada entre 1998 y 2003 y una desocupación que llegó al 25%. Para él, el Central debería mantener un objetivo dual: preservar la estabilidad de la moneda y promover el crecimiento económico.
El trasfondo político es claro. Milei busca reinstalar la versión original de la Carta Orgánica, cuestionando la reforma de 2012 que amplió los objetivos del BCRA. En su discurso, incluso descalificó a Marcó del Pont, a quien responsabilizó por haber convertido al Banco Central en un instrumento de política económica con “cinco objetivos imposibles de cumplir”.
La crítica central es que el Gobierno avanza en una reforma que prioriza los compromisos con el FMI por encima de las necesidades internas. Limitar al Banco Central a un rol meramente antiinflacionario puede sonar atractivo en términos técnicos, pero en la práctica significa resignar herramientas para sostener la producción y el empleo en un país que atraviesa una crisis social y económica profunda.

