El Gobierno del Chaco presentó como “histórica” la baja de la mortalidad infantil y materna durante 2025. Sin embargo, la serie oficial muestra otra cosa, la mejora existe frente a 2024, pero no supera los mejores registros alcanzados por gestiones anteriores.
Aclaración clave: Los datos de 2025 fueron difundidos por la Provincia, pero todavía no están incorporados a la serie nacional consolidada de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud del Ministerio de Salud de la Nación. Por eso, deben leerse como información oficial provincial pendiente de validación nacional.
Según informó el Gobierno chaqueño, en 2025 la mortalidad infantil bajó a 9 fallecimientos cada 1.000 nacidos vivos, mientras que la mortalidad materna se ubicó en 5,5 cada 10.000 nacimientos. Son cifras mejores que las de 2024, pero no constituyen un récord histórico.
La mayor baja infantil se dio con Capitanich
En mortalidad infantil, el descenso más fuerte de la serie se produjo durante la gestión de Jorge Capitanich. En 2007, Chaco registraba 21,2 muertes infantiles cada 1.000 nacidos vivos. Para 2011, ese indicador había bajado a 11,4. Fue una reducción de 9,8 puntos, equivalente al 46,2%.
Durante la gestión de Domingo Peppo, la provincia alcanzó el mejor valor puntual de la serie reciente: 8,9 en 2018. Ese dato puede leerse como continuidad de una política sanitaria que ya había iniciado una baja estructural en los años previos.

En su último gobierno, Capitanich volvió a ubicar el indicador en valores bajos: 9,1 en 2021 y 2023. Es prácticamente el mismo nivel que ahora informa Zdero para 2025, con 9 por mil.
Es decir, si el dato provincial 2025 se confirma, Chaco habría recuperado un nivel bajo después del salto de 2024, cuando la mortalidad infantil había subido a 11,5. Pero no habría alcanzado una marca inédita.
En mortalidad materna, el dato de Zdero es peor que los registros de Peppo y Capitanich
La mortalidad materna se mide como razón de defunciones maternas cada 10.000 nacidos vivos. En este indicador, la cifra informada por Zdero para 2025 fue de 5,5.
Ese número mejora el registro de 2024, que había sido de 9,9. Sin embargo, la serie oficial muestra valores más bajos en gestiones anteriores, durante el gobierno de Peppo, Chaco registró 3,7 en 2016; y durante la gestión de Capitanich tuvo 4,9 en 2013 y 5,3 en 2014.
El registro de 3,7 alcanzado en 2016 tampoco aparece aislado en la serie. Debe leerse como continuidad de una política sanitaria que venía de los años previos. Por eso, el dato de 2025 informado por Zdero marca una mejora frente al año anterior, pero no alcanza los valores más bajos obtenidos por las gestiones previas.
Por lo tanto, el 5,5 que hoy se festeja no es el mejor registro de la serie. Es una mejora frente al año anterior, pero no un récord.

Una mejora no alcanza para hablar de récord histórico
En salud pública, cada reducción importa. Detrás de cada punto hay vidas, familias y políticas sanitarias que deben sostenerse en el tiempo. Pero justamente por eso los datos necesitan precisión, no sobreactuación.
La actual gestión montó una campaña alrededor de la palabra “histórico”, pero la comparación muestra otra cosa: en mortalidad infantil, Zdero se acerca a los registros logrados por Capitanich y Peppo; en mortalidad materna, queda por encima de los mejores números de ambas gestiones.
La baja de 2025 puede ser una recuperación relevante frente a 2024. Lo que no puede presentarse, sin forzar la serie, es como un logro sin antecedentes.
Chaco necesita menos mortalidad infantil y materna, no menos memoria estadística. Y para eso los números deben servir para evaluar políticas públicas, no solo para fabricar eslóganes.
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