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agosto 7, 2026

El relato de este gobierno no coincide con la realidad

A la espera del dato del INDEC La inflación de julio en CABA se disparó al 2,9% y anticipa un escenario nacional más complejo de lo previsto. El factor estacional explica parte del salto, pero la tendencia revela tensiones que el Gobierno no logra contener.

El índice de precios porteño volvió a rozar el 3% en julio, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad. El aumento, impulsado por vacaciones de invierno y subas en servicios, hoteles y transporte, marca una aceleración que contradice el discurso oficial sobre la “desinflación sostenida”. Con un acumulado anual del 19,4% y una variación interanual del 33,2%, la Ciudad se convierte otra vez en termómetro de lo que podría ocurrir a nivel nacional.

Los rubros más afectados fueron Recreación y Cultura (5,8%), Restaurantes y Hoteles (5,3%) y Transporte (3,1%), mientras que alimentos apenas subieron 2% y la indumentaria mostró una leve deflación. El componente estacional explica parte del salto, pero no todo: detrás del número hay aumentos regulados y una inflación núcleo del 2,2% que sigue sin ceder.

La diferencia estructural entre CABA y el promedio nacional —donde los alimentos pesan más— podría suavizar el dato del INDEC, pero las consultoras ya proyectan un IPC cercano al 2%. El informe oficial se publicará el jueves 13 de agosto, y el mercado espera una leve baja en agosto, aunque advierte sobre el riesgo de estancamiento en torno al 1,7% mensual.

El Banco Central, tras la cosecha gruesa, redujo el ritmo de compra de reservas y enfrenta menor oferta de divisas. Si el dólar se recalienta, el efecto sobre los precios será inmediato. En ese contexto, el 2,9% porteño no es solo un dato estacional: es una señal de alerta sobre la fragilidad del esquema económico y la distancia entre la narrativa oficial y la realidad cotidiana.