La sesión en Diputados que buscaba interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por las dudas sobre su patrimonio terminó frustrada por falta de quórum. La oposición necesitaba reunir a 129 legisladores, pero apenas logró sentar a 117. El resultado fue consecuencia de un acuerdo entre el presidente de la Cámara, Martín Menem, y los bloques aliados del oficialismo, que decidieron no bajar al recinto.
El PRO y la UCR encabezaron el grupo de espacios que evitaron el quórum, acompañados por el MID, Independencia de Tucumán, gran parte de Innovación Federal, La Neuquinidad, Producción y Trabajo de San Juan y Primero San Luis. La maniobra dejó expuesta la contradicción de estos aliados: se muestran incómodos con la Casa Rosada, pero terminan sosteniéndola en las votaciones más sensibles.
Para evitar una derrota política, La Libertad Avanza aceptó convocar la semana próxima a la comisión de Asuntos Constitucionales, donde comenzará el debate sobre la posible interpelación. Sin embargo, el Gobierno dejó pendiente la convocatoria a la comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos, un paso necesario para que el trámite avance. Con esa jugada, el oficialismo consiguió ganar tiempo y postergar la discusión al menos dos semanas más.
El foco ahora se trasladará al Senado, donde Adorni deberá presentarse el 2 de julio para brindar su informe de gestión y responder preguntas sobre su patrimonio. Mientras tanto, persiste una discusión reglamentaria: un sector de la oposición sostiene que el artículo 101 de la Constitución habilita la interpelación sin necesidad de pasar por comisiones, mientras que el oficialismo rechaza esa interpretación y defiende el recorrido parlamentario habitual.
El Gobierno logró otra vez comprar tiempo. Pero las dudas sobre el patrimonio de Adorni siguen abiertas y sus aliados volvieron a quedar expuestos. Se despegan cuando crece el ruido político, pero aparecen cuando la Casa Rosada necesita ser rescatada.

