El clima político en el Senado se tensó al máximo en torno a la figura de Manuel Adorni. En las últimas horas, desde el propio Poder Ejecutivo comenzaron a circular señales de que el jefe de Gabinete podría dejar su cargo de manera inminente, en un intento por desactivar la sesión prevista en la Cámara alta que busca tratar su interpelación y una moción de censura.
La reunión de labor parlamentaria convocada para este miércoles será decisiva: allí los jefes de bloque definirán si el Senado abre el recinto y avanza con el proceso que podría terminar en la destitución del funcionario. La oposición asegura tener los votos necesarios para iniciar el trámite, lo que marcaría un hecho histórico desde la creación de la figura del ministro coordinador en la reforma constitucional de 1994.
El kirchnerismo ya presentó formalmente la moción de censura y aportaría 28 votos. A ellos se sumarían al menos nueve senadores de la UCR, dos de Pro y un grupo de legisladores provinciales, conformando una mayoría cercana a los dos tercios de la Cámara. En contraste, el oficialismo intenta resistir con sus 21 bancas, aunque incluso dentro de La Libertad Avanza se multiplican las fisuras: Patricia Bullrich, jefa de la bancada, pidió públicamente la renuncia de Adorni.
La presión sobre los gobernadores aliados se intensificó en las últimas horas, con llamados desde la Casa Rosada para evitar que sus senadores acompañen la ofensiva opositora. Sin embargo, el malestar por las explicaciones patrimoniales de Adorni y su intento de postergar la obligación constitucional de informar al Senado terminaron de quebrar la paciencia de los bloques dialoguistas.
En ese contexto, varios legisladores aseguran que la renuncia del jefe de Gabinete es cuestión de tiempo. “Si no lo hace por decisión propia, el Congreso lo va a remover”, deslizó un senador radical. La oposición considera que el funcionario perdió todo respaldo político y que su salida es inevitable.
La definición llegará en las próximas horas, cuando se decida si el Senado sesiona este jueves. De concretarse, Adorni enfrentará un escenario adverso que podría sellar el final de su gestión en el Gobierno.

