Lo que diariamente termina en la basura después de cada mate podría convertirse en una pieza clave para el futuro energético. Un equipo de investigadores argentinos desarrolló un método innovador para reutilizar yerba mate usada y transformarla en carbón activado destinado a la fabricación de supercapacitores, dispositivos capaces de almacenar y liberar energía de forma rápida.
La iniciativa es encabezada por la ingeniera química Florencia Jerez, investigadora del CONICET, junto a especialistas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
El objetivo del proyecto apunta a combinar economía circular, reducción de residuos y nuevas tecnologías energéticas capaces de mejorar el rendimiento de baterías utilizadas en dispositivos electrónicos y vehículos eléctricos.
Además, los primeros ensayos realizados en laboratorio mostraron resultados alentadores: los supercapacitores elaborados con derivados de yerba mate podrían extender hasta dos años la vida útil de baterías convencionales.

De un residuo cotidiano a una tecnología sustentable
En Argentina se generan más de un millón de toneladas anuales de yerba mate usada, residuos que en la mayoría de los casos terminan acumulados en basurales o rellenos sanitarios.
Frente a ese escenario, el equipo científico comenzó a investigar qué residuos vegetales abundaban en el país y podían tener potencial tecnológico para almacenamiento energético.
Así apareció la yerba mate, un elemento profundamente ligado a la cultura argentina y que hasta ahora no había sido utilizado para producir carbones activados destinados a sistemas energéticos.
El procedimiento desarrollado por los investigadores incluye el secado de los restos de yerba y su exposición a altas temperaturas, seguido por distintos tratamientos químicos y térmicos.Como resultado se obtiene un polvo negro conocido como carbón activado, material fundamental para fabricar supercapacitores de alto rendimiento.
Cómo funcionan los supercapacitores y por qué generan interés
Los supercapacitores son dispositivos capaces de almacenar y liberar energía en tiempos extremadamente cortos, una característica importante para aplicaciones que requieren potencia inmediata.
Por ese motivo, suelen utilizarse en el arranque de autos eléctricos, sistemas electrónicos y mecanismos de recuperación rápida de energía.A diferencia de las baterías tradicionales, que entregan energía de forma constante y prolongada, los supercapacitores actúan como complementos que reducen el desgaste de las baterías principales.
Actualmente, gran parte del carbón activado utilizado en esta industria proviene de la quema de madera, una práctica asociada a tala de árboles y mayores costos ambientales.
En consecuencia, la utilización de residuos orgánicos como la yerba mate permitiría disminuir el impacto ecológico y reducir costos de producción mediante materiales abundantes y de bajo valor comercial.

Otros usos ecológicos que puede tener la yerba mate usada
Además del almacenamiento energético, la yerba mate usada posee múltiples aplicaciones ambientales que comenzaron a ganar interés en distintos proyectos científicos y comunitarios.
Uno de los usos más difundidos es su incorporación al compost, ya que aporta materia orgánica y nutrientes que enriquecen los suelos de huertas y jardines.También puede emplearse como fertilizante natural, repelente ecológico para algunas plagas domésticas y material absorbente para eliminar olores o humedad.
En paralelo, algunos desarrollos experimentales analizan su potencial para fabricar bioplásticos, filtros de agua y materiales absorbentes destinados a procesos de descontaminación ambiental.
Mientras tanto, el equipo argentino busca financiamiento para avanzar hacia una etapa piloto industrial que permita ampliar la escala del proyecto y transferir la tecnología al sector energético y tecnológico nacional.
Fuente: Noticias Ambientales.

