Cerca de 1.000 familias conviven diariamente con dificultades para acceder al agua. Tras el fallo de Cámara que mantuvo vigente la cautelar, los vecinos valoraron la decisión judicial pero siguen en alerta ante una posible nueva apelación. Advierten además que el relevamiento realizado no alcanzó a todos los hogares y reclaman una solución de fondo para una problemática que también se repite en otros barrios de la zona sur de Resistencia.
La decisión de la Cámara trajo alivio al barrio Zampa. Después de meses de reclamos, la Justicia volvió a reconocer una situación que afecta diariamente a cerca de 1.000 familias y mantuvo vigente la medida que obliga a garantizarles el acceso al agua.
Pero en el barrio todavía no hay tranquilidad definitiva. Los vecinos siguen atentos ante la posibilidad de que el Gobierno provincial o SAMEEP intenten recurrir nuevamente el fallo y poner en discusión una protección que hoy resulta indispensable mientras no exista una solución permanente.
“Que la Justicia nos haya dado la razón es muy importante. Ahora esperamos que se cumpla y que podamos empezar a hablar de una solución definitiva, no de volver a discutir si tenemos derecho al agua.”
Hay familias que todavía no fueron relevadas
A la incertidumbre judicial se suma una dificultad concreta en el territorio. La Justicia había ordenado un relevamiento integral para conocer cuántas familias están afectadas, cómo están compuestos los hogares y cuáles son sus posibilidades de almacenar agua.
Sin embargo, vecinos señalan que el trabajo realizado hasta el momento fue incompleto y que todavía existen familias que padecen diariamente la falta del servicio pero no fueron incorporadas adecuadamente.
“Que una familia no figure en una planilla no quiere decir que tenga agua.”
El temor es que esas omisiones terminen repercutiendo en la cantidad de agua prevista, los recorridos de los camiones o la asistencia que recibe cada sector. Por eso reclaman que el relevamiento sea completado y actualizado hasta alcanzar a todos los hogares afectados.
Un problema que no termina en el Zampa
Los vecinos remarcan además que lo que ocurre en el Zampa no debe mirarse como una situación aislada. Las dificultades para acceder regularmente al agua forman parte de reclamos que también aparecen en otras barriadas y comunidades de la zona sur de Resistencia, donde numerosas familias conviven con baja presión, conexiones precarias, interrupciones o la necesidad de buscar alternativas para abastecerse.
El Zampa logró llevar esa realidad hasta la Justicia. Pero el problema excede los límites del barrio. Por eso, mientras los camiones cisterna permiten atender la urgencia, las familias sostienen que la respuesta definitiva debe ser otra: infraestructura, conexiones seguras y un servicio de agua regular y permanente.
“No queremos vivir pendientes de cuándo llega un camión. Queremos tener la tranquilidad de abrir una canilla y que haya agua.”
Para las familias, el fallo de Cámara representa un avance fundamental. Ahora esperan que esa protección no retroceda, que ningún vecino quede afuera del relevamiento y que el Estado empiece a resolver estructuralmente una problemática que todos los días condiciona la vida de cientos de hogares.
La Justicia reconoció el derecho. El desafío ahora es que tener agua deje de depender de una cautelar.

