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septiembre 11, 2026

¿Dónde está el oro del Banco Central?: el doble discurso de Bausili bajo la lupa del PJ

El interrogante sobre el destino de los lingotes del Banco Central volvió a instalarse con fuerza en el Senado. El presidente de la entidad, Santiago Bausili, aseguró que las operaciones estaban auditadas y que el oro se encontraba en Suiza. Sin embargo, la Auditoría General de la Nación (AGN) respondió que todavía no concluyó la revisión de la documentación necesaria para determinar la trazabilidad de las reservas.

Mientras Bausili habla de transparencia y auditorías completas, el organismo de control admite que sigue esperando acceso pleno a los datos. El bloque del PJ, encabezado por Juliana Di Tullio y Martín Soria, tomó esa contradicción como prueba del doble discurso oficial.

El cruce de versiones

  • Bausili en el Senado: afirmó que la AGN ya había revisado la información y que no había observaciones.
  • Respuesta de la AGN: aclaró que el análisis aún no terminó por la demora del Banco Central en facilitar la documentación.
  • PJ en ofensiva: cuestiona la falta de trazabilidad y prepara una ampliación de la denuncia judicial contra Milei, Caputo y Bausili.

¿Suiza o Londres?

La otra contradicción pasa por la ubicación física de los lingotes. Bausili sostuvo que están depositados en el Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Suiza. Pero Di Tullio y Soria aseguran que, según información reservada, los lingotes estarían en el Banco de Inglaterra, en Londres, aunque registrados a la orden del BIS.

Antecedentes y sospechas

El traslado de oro al exterior ya había generado polémica en 2024, cuando se difundieron imágenes de camiones del Banco Central rumbo a Ezeiza. Desde entonces, distintos pedidos de acceso a la información fueron desoídos. Primero Caputo justificó la operación como una forma de obtener rendimiento financiero; luego Bausili habló de costos internacionales. Hoy, ninguna versión cierra del todo.

El doble discurso como política

El caso expone una dinámica repetida: declaraciones oficiales que prometen transparencia y auditorías, frente a organismos de control que denuncian trabas y falta de acceso. La distancia entre relato y gestión se convierte en el núcleo del problema. El oro, símbolo de reservas y confianza, se transforma en metáfora de un gobierno que dice una cosa y hace otra.

El PJ ya anticipó que volverá a convocar a Bausili al Senado. La pregunta sigue abierta: ¿dónde están los lingotes y bajo qué condiciones fueron enviados al exterior? Mientras tanto, la contradicción entre discurso y hechos erosiona la credibilidad del Banco Central y alimenta la sospecha de que el oro, más que reserva, se convirtió en un secreto incómodo.