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septiembre 2, 2026

Tapar la crisis con Malvinas

La Casa Rosada intenta convertir un gesto diplomático ajeno en un milagro político propio. La advertencia de Donald Trump al Reino Unido —de que podría revisar su neutralidad sobre la soberanía de las Islas Malvinas si Londres no aumenta su aporte a la OTAN— fue tomada por Javier Milei como una oportunidad para desviar la atención de la crisis económica que golpea al país.

El Presidente ordenó silencio total y prepara una cadena nacional junto al canciller Pablo Quirno y, de manera insólita, con la participación de la SIDE. La maniobra busca instalar la idea de un “avance histórico” en la causa Malvinas, mientras los indicadores sociales y financieros se deterioran.

La estrategia recuerda a la dictadura de 1982, cuando Leopoldo Galtieri apeló a la guerra para tapar el colapso interno. Hoy, Milei intenta capitalizar una declaración de Trump que ni siquiera mencionó la palabra “Malvinas”, sino “Falklands”. El paralelismo es inquietante: ambos gobiernos recurrieron al nacionalismo para disimular la crisis.

El giro resulta aún más contradictorio si se recuerda que Milei se declaró admirador de Margaret Thatcher, la primera ministra británica responsable del hundimiento del ARA General Belgrano. Su repentino fervor soberanista llega justo cuando la inflación y la recesión amenazan la estabilidad política.

En redes sociales, el Presidente reaccionó con insultos ante las críticas por el uso de la cadena nacional. “Las MIERDAS HUMANAS (95%) de siempre salen a llorar”, escribió, confirmando que la causa Malvinas se transformó en un escudo discursivo para ocultar la economía en ruinas.

El cierre político es claro: Milei intenta convertir una maniobra de presión de Trump sobre el Reino Unido en un triunfo diplomático argentino. Pero detrás del relato patriótico, la realidad es otra: la Casa Rosada se aferra a las Malvinas para tapar la crisis que su propio modelo económico profundizó.