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julio 31, 2026

Continuando con la destrucción de la cultura nacional

El Gobierno nacional disolvió el Coro Nacional de Niños tras casi seis décadas de actividad, en una decisión que impacta directamente sobre la identidad cultural argentina. El decreto 687/2026, firmado por Javier Milei y el jefe de Gabinete Diego Santilli, eliminó la estructura creada en 1967 y la reemplazó por un programa de formación artística para niños y adolescentes, aunque sin precisar alcances concretos.

La medida se justificó en términos de “eficiencia y buena administración”, argumentando que las funciones del coro pueden cumplirse mediante programas más amplios. Sin embargo, la crítica apunta a que se pierde una institución emblemática que difundió repertorio coral en todo el país y formó generaciones de músicos. Bajo la dirección de Vilma Gorini de Teseo primero y luego de María Isabel Sanz, el elenco se destacó por su calidad artística y por sostener una presencia constante en escenarios nacionales.

El decreto se conoció en una fecha simbólica: el Día de la Cultura Nacional, instaurado en homenaje a Ricardo Rojas. La coincidencia acentúa la percepción de que el Gobierno avanza en un proceso de desmembramiento cultural, reemplazando instituciones históricas por programas de alcance incierto.

La disolución del Coro Nacional de Niños no solo refleja un cambio administrativo: marca un retroceso en la preservación de la memoria cultural y en la transmisión de valores artísticos a nuevas generaciones. La proyección es inquietante: si las políticas culturales se reducen a criterios de eficiencia, el riesgo es que la identidad nacional quede subordinada a la lógica del ajuste.