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junio 29, 2026

Renunció Adorni, en un intento de descomprimir la interna

Habría sido por un acuerdo para frenar la caía estrepitosa de la imagen del gobierno, teniendo en cuenta la investigación por el injustificado crecimiento de su patrimonio en breve período de funcionario que podría encontrar una sentencia de la justicia. El tiempo dirá en que termina esta novela de mas de 3 meses en la interna oficial

La renuncia de Manuel Adorni, acorralado por la Justicia y por la presión política, abrió un nuevo capítulo en la interna del gobierno libertario. Javier Milei se apresuró a mostrar orden y continuidad con una foto en Olivos junto a su hermana Karina y Diego Santilli, el flamante jefe de Gabinete. El gesto buscó transmitir calma, pero expuso la fragilidad de un esquema que se tambalea cada vez que la “casta” interna se devora a uno de sus propios cuadros.

Santilli, hasta ahora ministro del Interior, asumirá un rol ampliado: fusionará su cartera con la jefatura de Gabinete y tendrá como vice a Ignacio Devitt. Gustavo Coria quedará como secretario de Interior. El Presidente lo justificó con un argumento pragmático: “Santilli tiene músculo político para trabajar con los gobernadores”. En otras palabras, Milei necesitaba alguien con oficio para recomponer puentes que Adorni nunca logró tender.

La salida de Adorni no fue un trámite menor. Su permanencia en el cargo se volvió insostenible desde que la Justicia puso la lupa sobre su patrimonio y el Senado preparaba una interpelación. Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, terminó siendo una de las voces más duras contra él, cuestionando su demora en presentar la declaración jurada y marcando distancia con la protección que le brindaba el Presidente.

El reemplazo fue celebrado por Mauricio Macri y por la propia Bullrich, que aprovecharon para remarcar que el gobierno debía dejar de lado “distracciones” y enfocarse en las reformas. El mensaje fue claro: la salida de Adorni era condición para que los aliados siguieran acompañando.

Santilli, por su parte, agradeció la confianza y prometió “trabajar en equipo” para sacar al país del pozo. Su discurso buscó diferenciarse del estilo personalista de Adorni y presentarse como un operador político capaz de negociar leyes en el Congreso. Sin embargo, su llegada también refleja la dependencia de Milei de figuras con pasado en el PRO, un partido al que había acusado de ser parte de la casta.

Mientras tanto, Adorni no solo perdió la jefatura de Gabinete: también quedó afuera del directorio de YPF, donde había sido designado con un salario millonario que nunca pudo cobrar por incompatibilidad. La oposición exigió que no se quedara con ese “premio consuelo”, y Milei terminó confirmando su salida definitiva.

La crisis expone una paradoja: el gobierno que prometió dinamitar la casta se ve obligado a reciclar dirigentes de la política tradicional para sostenerse. La renuncia de Adorni y la llegada de Santilli muestran que, detrás de los slogans, la supervivencia del oficialismo depende cada vez más de acuerdos con los mismos actores que decía combatir.