Causa Cuadernos: revelan cientos de llamados entre el acusado de adulterar los anotadores y un exjefe de Pericias de la Federal
La investigación paralela que busca determinar si los cuadernos atribuidos a Oscar Centeno fueron manipulados sumó un elemento que vuelve a sacudir uno de los expedientes judiciales más sensibles de la política argentina. Registros telefónicos incorporados a la causa muestran al menos 343 comunicaciones entre el exsargento de la Policía Federal Jorge Bacigalupo y el comisario mayor retirado José Antonio Daniel Portaluri entre 2017 y 2023.
La información adquiere especial relevancia porque Bacigalupo está acusado de haber realizado modificaciones sobre los cuadernos que dieron origen a la denominada Causa Cuadernos, mientras que Portaluri fue durante años un hombre con fuerte peso dentro de áreas técnicas y de investigaciones complejas de la Policía Federal Argentina.
A esas comunicaciones se suman además 84 contactos telefónicos entre Bacigalupo y el propio Oscar Centeno, el exchofer cuyos anotadores se transformaron en la base del expediente judicial que derivó en decenas de procesamientos, detenciones y declaraciones de arrepentidos.
Las nuevas revelaciones vuelven a instalar dudas sobre el origen, la cadena de custodia y la autenticidad de unos cuadernos que desde el comienzo estuvieron rodeados de controversias políticas, judiciales y técnicas.
La causa por presunta adulteración comenzó formalmente en 2022, luego de que un peritaje oficial concluyera que los anotadores presentaban agregados, tachaduras y alteraciones en la escritura atribuidas a Bacigalupo.
A partir de esos informes, el juez Marcelo Martínez de Giorgi llegó a procesar al ex policía por presunto encubrimiento agravado y falsificación de documento público, aunque posteriormente esas decisiones fueron revisadas por instancias superiores.
Ahora, la aparición de los registros telefónicos vuelve a poner el foco sobre la relación entre Bacigalupo y Portaluri, particularmente por la coincidencia temporal entre muchas de las comunicaciones y momentos clave de la investigación judicial.
Según surge de la reconstrucción incorporada al expediente, los contactos entre ambos se intensificaron durante episodios determinantes del caso: la entrega de los cuadernos al periodista Diego Cabot, reuniones vinculadas al impulso judicial de la causa, las detenciones masivas de agosto de 2018, los procesamientos posteriores y el avance de la propia investigación por adulteración documental.
La frecuencia de las comunicaciones también contrasta con el testimonio que Bacigalupo brindó durante el juicio oral, donde intentó minimizar el vínculo con Portaluri.
En una de las audiencias reconoció haber trabajado bajo sus órdenes en la Dirección de Pericias de la Policía Federal, aunque luego sostuvo que el contacto entre ambos era prácticamente inexistente y limitado a saludos ocasionales.
Sin embargo, la documentación incorporada a la causa muestra un patrón sostenido de contactos durante más de seis años, con un promedio cercano a una comunicación semanal.
Portaluri desarrolló una extensa carrera dentro de la Policía Federal y participó en investigaciones de fuerte repercusión pública, entre ellas la causa AMIA, los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001 y el expediente por el robo de las manos de Juan Domingo Perón.
Las defensas de algunos imputados sostienen que el volumen y la continuidad de los contactos podrían revelar una participación más activa de sectores ligados a áreas de inteligencia y pericias policiales en el armado y desarrollo de la causa Cuadernos.
Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores es un intercambio incorporado al expediente en el que Portaluri habría mencionado a un empresario vinculado al negocio armamentístico y escribió: “Lo conozco desde que estaba en inteli”, en aparente referencia a tareas dentro del área de Inteligencia.
La causa Cuadernos fue presentada originalmente como uno de los mayores escándalos de corrupción de la historia reciente argentina, pero con el paso de los años comenzaron a acumularse cuestionamientos sobre procedimientos, pruebas y testimonios.
Las revelaciones actuales vuelven a alimentar esas sospechas y podrían abrir nuevas discusiones sobre la validez de parte de la evidencia utilizada en el expediente principal.
En paralelo, distintos sectores judiciales y políticos observan con atención el impacto que podrían tener estas pruebas en un proceso que marcó buena parte de la agenda política y mediática argentina durante los últimos años.
Mientras tanto, la investigación por presunta manipulación documental continúa avanzando y suma nuevos interrogantes sobre cómo se construyó una de las causas más explosivas de la última década.

