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mayo 26, 2026

Encuesta nacional refleja creciente desgaste económico y una mayoría reclama cambios en el rumbo del Gobierno

Un nuevo estudio de opinión pública encendió señales de alerta para el gobierno de Javier Milei: casi dos tercios de los argentinos consideran que el plan económico necesita modificaciones y más de siete de cada diez desconfían de los índices de inflación difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Los datos surgen del último Monitor de Opinión Pública elaborado por Zentrix Consultora, que muestra un deterioro sostenido en la percepción social sobre la situación económica del país y, especialmente, sobre el impacto cotidiano del ajuste.

Según el relevamiento, el 63% de los encuestados cree que el rumbo económico debería cambiarse, mientras apenas el 34,8% sostiene que debe mantenerse sin modificaciones.

El informe refleja además que el malestar ya no aparece solamente como una crítica abstracta a la economía nacional, sino como una experiencia concreta dentro de los hogares.

La percepción negativa sobre la situación del país alcanza al 59,5% de los consultados, mientras que un 42,4% considera mala o muy mala su propia realidad económica personal.

El dato expone un desgaste que empieza a trasladarse desde las variables macroeconómicas hacia la vida cotidiana, en un contexto donde la desaceleración inflacionaria que exhibe el Gobierno todavía no logra traducirse en recuperación del poder adquisitivo para buena parte de la población.

Uno de los puntos más sensibles del estudio está vinculado al salario y a la capacidad de llegar a fin de mes.

El 64,4% de los encuestados afirmó que sus ingresos se agotan antes del día 20 de cada mes, un indicador que revela la persistencia de fuertes restricciones económicas incluso entre trabajadores formales.

La encuesta advierte que el ajuste dejó de percibirse únicamente como una política fiscal o monetaria para convertirse en una reorganización permanente de los consumos familiares, con postergación de gastos y reducción del margen económico de los hogares.

Incluso entre votantes oficialistas aparecen señales de desgaste: el 66,2% de quienes respaldaron al Gobierno reconoce que sus salarios pierden frente a la inflación.

Sin embargo, el informe marca una diferencia política importante. Mientras en sectores opositores el deterioro económico se traduce directamente en rechazo al Gobierno, dentro del electorado libertario todavía persiste cierto respaldo político, aunque cada vez más condicionado por la evolución de la economía real.

Otro dato que genera preocupación para la Casa Rosada es el fuerte nivel de desconfianza sobre las estadísticas oficiales.

El 70,6% de los consultados considera que el índice de inflación del INDEC no refleja adecuadamente el aumento de precios que perciben en la vida cotidiana.

La cifra muestra una tendencia creciente respecto de meses anteriores y consolida una brecha cada vez mayor entre los indicadores oficiales y la percepción social sobre el costo de vida.

La situación aparece directamente vinculada al deterioro salarial: el 85,1% aseguró que sus ingresos no lograron ganarle a la inflación durante mayo.

El informe concluye que mientras los salarios continúen siendo percibidos como insuficientes, la baja de la inflación podrá servir como argumento técnico o discursivo para el Gobierno, pero no alcanzará para reconstruir confianza en la economía cotidiana.

La encuesta también deja una señal política hacia el futuro. Con vistas al escenario presidencial de 2027, más de seis de cada diez argentinos anticipan que su voto estará condicionado principalmente por factores económicos.

Entre ellos, el 28,3% afirmó que decidirá según la situación general del país, el 17,9% buscará un cambio de rumbo económico y el 14,2% priorizará su situación económica familiar.

En contraste, apenas el 15,8% sostuvo que votará pensando en la continuidad del actual modelo de gobierno.

Los números reflejan que, pese a cierta estabilización financiera y desaceleración inflacionaria celebrada por el oficialismo, amplios sectores sociales todavía no perciben mejoras concretas en su vida diaria y comienzan a demandar cambios sobre el rumbo económico impulsado por la administración libertaria.