El gobierno de Javier Milei profundiza su decisión de retirar a la Argentina de la Organización Mundial de la Salud, una medida que comenzó a debatirse formalmente en la 79ª Asamblea Mundial de la Salud que se desarrolla en Ginebra y que ya genera preocupación entre profesionales sanitarios y delegaciones internacionales.
La administración libertaria formalizó el inicio del proceso mediante una nota enviada el 17 de marzo de 2025 al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, en cumplimiento del plazo de preaviso establecido por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. De concretarse, la salida argentina se hará efectiva un año después de aquella notificación.
Desde la Casa Rosada justifican la decisión en las “profundas diferencias” que mantiene el Gobierno con la conducción de la OMS, especialmente por el manejo internacional de la pandemia de Covid-19 y lo que consideran una utilización política de las recomendaciones sanitarias globales.
Sin embargo, la medida abrió un fuerte debate dentro de la comunidad médica y científica, que advierte sobre los riesgos de aislar al país de los principales mecanismos internacionales de cooperación sanitaria.
La presidenta de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud, María Fernanda Boriotti, participó de la Asamblea en Ginebra y expresó su preocupación por las consecuencias de la decisión oficial.
“Los virus no conocen fronteras ni pasaportes”, advirtió durante una entrevista televisiva, al remarcar que las enfermedades infecciosas circulan globalmente independientemente de las decisiones políticas de cada país.
Boriotti viajó a Suiza con una declaración firmada por unos tres mil médicos argentinos para entregarla al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en busca de respaldo internacional frente al retiro impulsado por el Gobierno argentino.
La dirigente sanitaria sostuvo además que todavía existen dudas sobre el mecanismo formal de salida y sobre los alcances reales que tendrá la desvinculación. Según explicó, el Gobierno intentó avanzar administrativamente sin impulsar una ley específica en el Congreso, una cuestión que algunos sectores consideran jurídicamente discutible.
Mientras tanto, el oficialismo intenta transmitir tranquilidad asegurando que la salida no afectará la provisión de vacunas ni medicamentos esenciales, ya que Argentina continuará integrada a la Organización Panamericana de la Salud y mantendrá acceso al Fondo Rotatorio regional.
Pero desde el sector sanitario cuestionan ese argumento. Boriotti recordó que la OPS funciona como brazo continental de la OMS y advirtió que el debilitamiento financiero del organismo mundial también impacta directamente sobre los programas sanitarios regionales.
“Ya se está viendo reducción de programas y reducción de personal”, señaló la titular de FESPROSA, quien además planteó que el retiro argentino no solo tendría implicancias sanitarias, sino también diplomáticas e institucionales.
“No estar en la cooperación mundial en cuestión sanitaria es negativo para nuestro país”, sostuvo.
La discusión aparece además en un contexto internacional marcado por nuevos desafíos epidemiológicos, como brotes recientes de ébola y alertas sanitarias vinculadas al hantavirus, temas que comenzaron a debatirse justamente en la Asamblea Mundial de la Salud.
Para distintos sectores médicos y científicos, la decisión de Milei responde más a una construcción ideológica alineada con discursos de confrontación global que a una evaluación técnica sobre los beneficios concretos de abandonar el principal organismo sanitario internacional.
Las críticas apuntan a que, mientras el Gobierno insiste en reducir el rol del Estado y cuestionar organismos multilaterales, la experiencia reciente de la pandemia dejó en evidencia la importancia de la cooperación científica y sanitaria entre países para responder ante emergencias globales.
En ese escenario, la salida de la OMS amenaza con transformarse en otro foco de tensión internacional para la Argentina y en una señal de mayor aislamiento frente a organismos de coordinación global.

