Un reciente informe del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) destaca la persistente desigualdad en el sistema económico global, donde las naciones desarrolladas explotan los recursos de América Latina a través de intercambios comerciales desiguales.
El análisis revela que en 2020, las economías más adineradas obtuvieron más de 900 millones de toneladas de recursos, millones de hectáreas de tierra y miles de millones de horas de trabajo de la región latinoamericana. Este sistema fomenta una economía global dependiente de la extracción masiva de recursos naturales.
El estudio del ICTA-UAB muestra cómo las naciones ricas se adueñan de materiales, tierras y mano de obra latinoamericana mediante el comercio internacional. Este fenómeno coloca a América Latina en una posición económica vulnerable frente a otras regiones en vías de desarrollo.
Los acuerdos comerciales que subvaloran la mano de obra local y los recursos naturales consolidan aún más la brecha, permitiendo que las economías industrializadas reduzcan costos y limitando el crecimiento del territorio proveedor.
Entre 1995 y 2020, las economías desarrolladas se apropiaron de 935 millones de toneladas de materiales, incluyendo biomasa, minerales y combustibles fósiles de América Latina. Además, se utilizaron 4 millones de kilómetros cuadrados de tierra y más de 53 mil millones de horas de trabajo, valorados en aproximadamente 816 mil millones de euros.
Desigualdad global
Estas dinámicas permiten elevados niveles de consumo en el norte global, mientras que las opciones de desarrollo soberano en la región latinoamericana permanecen limitadas, lo que evidencia un sistema económico que perpetúa la dependencia.
La apropiación de tierras latinoamericanas por parte de economías desarrolladas en 2020 fue 1.909 % superior a la del resto del sur global, alcanzando un 2.164 % más en metales y un 660 % más en biomasa.
A medida que otras regiones periféricas como China comienzan a diversificar sus economías, América Latina sigue especializándose en exportar materias primas para sustentar el consumo y la industria de las naciones desarrolladas.
Los investigadores del ICTA-UAB urgen a una reestructuración del comercio internacional para disminuir las desigualdades entre el norte y el sur global. Sin cambios, América Latina continuará atrapada en un modelo económico dependiente y extractivista.
El informe concluye que la explotación intensiva de recursos naturales genera consecuencias sociales, ambientales y laborales significativas para los territorios latinoamericanos. Muchos productos manufacturados dependen de estos recursos, que luego se venden a precios elevados, acentuando la dependencia económica de la región.
Es crucial implementar relaciones comerciales más equitativas para redistribuir los beneficios de manera justa y equilibrada, favoreciendo a los países exportadores y mitigando los daños ambientales y laborales.
Fuente: Noticias Ambientales.

