Burlas de su parte a una jubilada y desprecio por el trabajo invisible
El empresario Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, volvió a quedar en el centro de la polémica tras compartir en redes sociales un mensaje que se burlaba de una jubilada que no puede afrontar el costo de sus medicamentos. La reacción no solo generó un fuerte repudio, sino que volvió a poner en discusión la desconexión de parte del empresariado con la realidad social.
El episodio comenzó cuando Galperin replicó un tuit que ironizaba sobre el testimonio de una mujer mayor que explicaba que, tras haber sido ama de casa durante toda su vida, hoy no logra cubrir gastos básicos como los remedios. La publicación sugería que su situación era consecuencia de “no haber trabajado”, una afirmación que omite —o directamente desprecia— el valor económico y social del trabajo doméstico no remunerado.
Lejos de matizar ese enfoque, el empresario acompañó la publicación con risas, lo que fue interpretado como una validación de esa mirada. La reacción en redes fue inmediata y mayoritariamente crítica: usuarios de distintos sectores cuestionaron el gesto, señalando la insensibilidad de burlarse de una persona en situación de vulnerabilidad.
Entre las respuestas más resonantes estuvo la del influencer Coscu, quien cuestionó el contraste entre la posición económica de Galperin y el blanco de su ironía. “¿Cómo siendo una de las personas con más dinero del país te vas a reír de una jubilada?”, planteó, y recordó que durante décadas muchas mujeres sostuvieron hogares enteros desde el rol de amas de casa, sin reconocimiento formal ni aportes previsionales.
El punto no es menor. El sistema jubilatorio argentino —como en muchos otros países— arrastra una histórica desigualdad hacia quienes realizaron tareas domésticas y de cuidado sin remuneración. Considerar que “no trabajaron” implica desconocer una forma de trabajo esencial para el funcionamiento social y económico.
La controversia también reavivó críticas hacia el propio Galperin y su empresa, frecuentemente señalada por beneficiarse de regímenes impositivos promocionales mientras su discurso público cuestiona el rol del Estado. Ese contraste alimentó el malestar: mientras amplios sectores enfrentan dificultades para cubrir necesidades básicas, una de las figuras más ricas del país opta por ridiculizar ese escenario.
Más allá del episodio puntual, lo ocurrido expone una mirada que no es aislada, sino que forma parte de un discurso más amplio que tiende a reducir el valor del trabajo a su expresión formal y remunerada, dejando fuera a millones de personas —especialmente mujeres— cuyo aporte fue históricamente invisibilizado.
El cuestionamiento, en ese sentido, trasciende la figura del empresario. Lo que quedó en evidencia es una brecha cada vez más profunda entre ciertos sectores de poder económico y la realidad cotidiana de quienes, después de toda una vida de trabajo —aunque no figure en un recibo de sueldo—, hoy no pueden acceder ni siquiera a un tratamiento médico básico.
Indignación por la reacción de Marcos Galperin: burlas a una jubilada y desprecio por el trabajo invisible
El empresario Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, volvió a quedar en el centro de la polémica tras compartir en redes sociales un mensaje que se burlaba de una jubilada que no puede afrontar el costo de sus medicamentos. La reacción no solo generó un fuerte repudio, sino que volvió a poner en discusión la desconexión de parte del empresariado con la realidad social.
El episodio comenzó cuando Galperin replicó un tuit que ironizaba sobre el testimonio de una mujer mayor que explicaba que, tras haber sido ama de casa durante toda su vida, hoy no logra cubrir gastos básicos como los remedios. La publicación sugería que su situación era consecuencia de “no haber trabajado”, una afirmación que omite —o directamente desprecia— el valor económico y social del trabajo doméstico no remunerado.
Lejos de matizar ese enfoque, el empresario acompañó la publicación con risas, lo que fue interpretado como una validación de esa mirada. La reacción en redes fue inmediata y mayoritariamente crítica: usuarios de distintos sectores cuestionaron el gesto, señalando la insensibilidad de burlarse de una persona en situación de vulnerabilidad.
Entre las respuestas más resonantes estuvo la del influencer Coscu, quien cuestionó el contraste entre la posición económica de Galperin y el blanco de su ironía. “¿Cómo siendo una de las personas con más dinero del país te vas a reír de una jubilada?”, planteó, y recordó que durante décadas muchas mujeres sostuvieron hogares enteros desde el rol de amas de casa, sin reconocimiento formal ni aportes previsionales.
El punto no es menor. El sistema jubilatorio argentino —como en muchos otros países— arrastra una histórica desigualdad hacia quienes realizaron tareas domésticas y de cuidado sin remuneración. Considerar que “no trabajaron” implica desconocer una forma de trabajo esencial para el funcionamiento social y económico.
La controversia también reavivó críticas hacia el propio Galperin y su empresa, frecuentemente señalada por beneficiarse de regímenes impositivos promocionales mientras su discurso público cuestiona el rol del Estado. Ese contraste alimentó el malestar: mientras amplios sectores enfrentan dificultades para cubrir necesidades básicas, una de las figuras más ricas del país opta por ridiculizar ese escenario.
Más allá del episodio puntual, lo ocurrido expone una mirada que no es aislada, sino que forma parte de un discurso más amplio que tiende a reducir el valor del trabajo a su expresión formal y remunerada, dejando fuera a millones de personas —especialmente mujeres— cuyo aporte fue históricamente invisibilizado.
El cuestionamiento, en ese sentido, trasciende la figura del empresario. Lo que quedó en evidencia es una brecha cada vez más profunda entre ciertos sectores de poder económico y la realidad cotidiana de quienes, después de toda una vida de trabajo —aunque no figure en un recibo de sueldo—, hoy no pueden acceder ni siquiera a un tratamiento médico básico.

