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mayo 5, 2026

Corrientes pierde recursos en términos reales

La recesión golpea fuerte la recaudación

La crisis económica empieza a mostrar uno de sus efectos más estructurales: la caída de la recaudación impositiva. En Corrientes, los números oficiales de la Dirección General de Rentas (DGR) confirman un deterioro sostenido en términos reales, reflejo directo de la retracción de la actividad, el consumo en baja y la creciente dificultad de contribuyentes para cumplir con sus obligaciones.

Durante el primer trimestre de 2026, la recaudación provincial registró una caída real promedio del 12,75%, es decir, muy por debajo del ritmo de la inflación. El dato no solo es significativo por sí mismo, sino que duplica el descenso de los recursos nacionales coparticipables, que en el mismo período cayeron un 6,32% en términos reales.

En números concretos, la DGR correntina pasó de recaudar $86.488 millones en el primer trimestre de 2025 a $106.927 millones en igual período de 2026. A simple vista parece un crecimiento, pero se trata de una mejora puramente nominal: frente a una inflación interanual del 37,5%, el incremento del 23,6% implica una pérdida real cercana al 14%.

El desfasaje es aún más evidente al observar la meta implícita: para empatarle a la inflación, la provincia debería haber superado los $119.000 millones recaudados. La diferencia —más de $12.000 millones— expone el impacto de una economía que pierde dinamismo y capacidad contributiva.

El fenómeno tiene causas claras. La recesión, la caída del poder adquisitivo y el cierre de pequeñas y medianas empresas erosionan la base imponible. Comerciantes, profesionales y monotributistas priorizan sostener su actividad o directamente sobrevivir, relegando el pago de impuestos en un contexto donde los ingresos ya no alcanzan.

Esto impacta especialmente en el Impuesto a los Ingresos Brutos, que representa el 85% de la recaudación provincial y está directamente atado al nivel de consumo. Cuando la actividad se contrae, ese tributo se desploma. A su vez, el Impuesto a los Sellos —ligado a operaciones comerciales— también refleja la parálisis económica.

El problema se agrava por la alta dependencia estructural de Corrientes de los fondos nacionales. Cerca del 87% de sus recursos provienen de transferencias de la Nación, mientras que la recaudación propia apenas representa el 13%. En este esquema, cualquier caída en la actividad local tiene un efecto amplificado sobre las cuentas públicas.

Aunque la tendencia no es exclusiva de Corrientes, sí resulta más pronunciada en un grupo reducido de provincias como Chaco, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero, que también muestran caídas reales en sus ingresos. En contraste, otras jurisdicciones lograron crecer en términos reales, lo que evidencia diferencias en la estructura económica y en la capacidad de amortiguar la crisis.

La caída de la recaudación no es solo un dato técnico: tiene consecuencias directas. Menos ingresos implican menos margen para sostener servicios, obras públicas y políticas sociales. Y en un contexto donde la demanda social aumenta, esa ecuación se vuelve cada vez más difícil de sostener.

Así, el desplome de los ingresos fiscales aparece como otra señal de una economía que no logra recuperarse. No es solo que se consume menos: también se recauda menos, se invierte menos y se reduce la capacidad del Estado para responder. Un círculo que, lejos de corregirse, amenaza con profundizarse si las condiciones macroeconómicas no cambian.