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abril 24, 2026

Sembrando violencia

Hallan municiones y una réplica de arma en una escuela de Curuzú Cuatiá y exponen fallas en prevención

Un episodio que generó alarma en la comunidad educativa volvió a poner en discusión los mecanismos de prevención y control en entornos escolares. En la ciudad de Curuzú Cuatiá, la Policía de Corrientes realizó allanamientos en el marco de una causa por intimidación pública tras una denuncia de las autoridades del Colegio Secundario Barnidio Sorribes.

Durante los operativos, llevados adelante por la División de Investigación Criminal, se secuestraron cuatro proyectiles calibre 9 milímetros, un teléfono celular y un arma de juguete tipo pistola. Según la investigación, tanto las municiones como la réplica habrían estado vinculadas a un menor de edad, quien incluso intentó ingresar con el objeto al establecimiento educativo.

El hecho, aunque no derivó en un ataque concreto, deja al descubierto una situación preocupante: la circulación de municiones reales y su exhibición en redes sociales sin controles efectivos previos. La intervención policial se produjo recién después de la denuncia, lo que abre interrogantes sobre los sistemas de alerta temprana y el rol de las autoridades en la prevención de este tipo de episodios.

Desde la institución señalaron que el intento de ingreso del arma de juguete fue detectado gracias a controles de mochilas realizados por el propio personal escolar. Es decir, la contención inicial no provino de un esquema de seguridad estatal, sino de medidas internas adoptadas por la escuela ante un contexto cada vez más complejo.

La causa quedó en manos de la fiscal Belén Arrúa y fue caratulada como “Intimidación pública”, según el artículo 211 del Código Penal. Sin embargo, más allá del encuadre judicial, el episodio deja planteada una preocupación más amplia: la naturalización de situaciones de riesgo dentro de ámbitos educativos.

El caso se suma a otros hechos recientes que reflejan un deterioro en la convivencia escolar y la falta de políticas integrales que aborden no solo la seguridad, sino también el contexto social y emocional de los estudiantes. La aparición de municiones reales, aun sin un arma operativa, no puede leerse como un hecho aislado, sino como un síntoma de fallas más profundas en los sistemas de contención y prevención.

En este escenario, la respuesta estatal vuelve a quedar bajo la lupa. Actuar después de la denuncia puede evitar un desenlace mayor, pero no alcanza para disipar la sensación de que los controles llegan tarde. La pregunta que queda abierta es cuántos episodios similares pueden estar gestándose sin ser detectados a tiempo.