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mayo 2, 2026

Siguen saltando actos de corrupcion en la gestión Milei

Escándalo por gastos en una empresa pública: lujo, consumos personales y falta de control

La revelación de los consumos realizados con una cuenta corporativa de Nucleoeléctrica Argentina (NASA) expone mucho más que un posible caso de uso indebido de fondos: deja al descubierto un patrón de descontrol y opacidad en el manejo de recursos públicos, en abierta contradicción con el discurso de austeridad del gobierno de Javier Milei.

Según datos incorporados en el informe de gestión presentado por el jefe de Gabinete Manuel Adorni, una cuenta vinculada a la empresa estatal acumuló gastos por más de 313.000 dólares en menos de un año. Lo que debería ser un instrumento administrativo para fines operativos aparece, en cambio, como una caja sin control donde se mezclan pagos técnicos con consumos difícilmente justificables: free shops, discotecas, peluquerías, boutiques, servicios de playa y hoteles de alta gama en distintos puntos del mundo.

El nivel de dispersión y el tipo de gastos no solo generan sospechas, sino que evidencian una ausencia alarmante de controles internos. Más aún cuando ni siquiera está claro cuántas personas tenían acceso a la cuenta o cuántas tarjetas estaban habilitadas para su uso. En cualquier estructura seria, esa indefinición ya constituiría una irregularidad grave.

Los registros muestran una repetición sistemática de consumos en tiendas libres de impuestos, con decenas de operaciones en aeropuertos internacionales, así como gastos en locales comerciales, restaurantes y entretenimiento en ciudades como Madrid. En algunos casos, los movimientos combinan reuniones vinculadas al sector energético con pagos en discotecas o peluquerías en la misma jornada, diluyendo cualquier intento de justificar esos cargos como parte de una agenda institucional.

A esto se suma el uso intensivo de hoteles de lujo en Europa, Asia y América, junto con alquileres temporarios y vuelos internacionales. El cuadro se completa con más de 400 extracciones de efectivo que totalizan decenas de millones de pesos, muchas de ellas realizadas en secuencia y en el mismo día, una práctica que en cualquier auditoría básica encendería alertas inmediatas.

El período bajo análisis coincide con la gestión de Demian Reidel al frente de la empresa, quien intentó despegarse de los consumos. Sin embargo, la ausencia de trazabilidad clara sobre los responsables de los gastos refuerza la idea de un esquema descontrolado más que de casos aislados.

La información, obtenida a partir de un pedido de acceso a la información pública impulsado por la diputada Florencia Carignano, deja en evidencia un doble discurso difícil de sostener: mientras se promueve un ajuste severo que impacta sobre salarios, jubilaciones y actividad económica, dentro del propio Estado se registran prácticas que remiten a privilegios y discrecionalidad.

El caso no solo interpela a los responsables directos de los gastos, sino también a la cadena de control político y administrativo. La pregunta de fondo es cómo pudo sostenerse durante meses un nivel de erogaciones de este tipo sin que se activaran mecanismos de supervisión o sanción.

En un contexto de fuerte contracción económica y exigencias de austeridad hacia la sociedad, este episodio profundiza la percepción de desigualdad en el manejo de los recursos públicos. Más que un desliz administrativo, lo que emerge es un modelo de gestión donde el ajuste parece tener destinatarios claros, mientras otros circuitos operan con márgenes de discrecionalidad difíciles de justificar.

Lo mas curioso del caso es que la presentacion de esta informacion la hizo el propio Jefe de Gabinete de Ministros Manuel Adorni, quizás la idea en su imaginación sea mostrar algo tan o mas gravoso que lo hecho por él.