La Justicia de Santa Fe declaró la quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada, una de las marcas históricas de la industria láctea argentina. La resolución fue dictada por el juez Marcelo Gelcich, del Juzgado Civil y Comercial de la 4ª Nominación de Rafaela, luego de que la propia cooperativa admitiera que no podía pagar sus deudas ni presentar una propuesta viable para sus acreedores.
La empresa había iniciado concurso preventivo en febrero de 2025, pero el proceso fracasó. El 10 de abril de 2026, SanCor pidió su propia quiebra al reconocer que no estaba en condiciones de afrontar el pasivo verificado, sostener el plan planteado en el Procedimiento Preventivo de Crisis ni formular una oferta de acuerdo.
Una crisis que el concurso ya no pudo contener
El fallo expone un deterioro financiero profundo. Al 31 de enero de 2026, SanCor acumulaba una deuda postconcursal impositiva y previsional de $6.349 millones; salarios netos adeudados por $12.788 millones entre mayo de 2025 y enero de 2026; aportes impagos a obras sociales, ART y sindicatos por $3.380 millones; y deuda comercial posterior al concurso por $13.313 millones. A eso se sumaba una deuda concursal verificada de miles de millones de pesos y más de 86 millones de dólares.
La sentencia también señala que el pasivo postconcursal crecía a un ritmo aproximado de $3.000 millones mensuales. Al momento de la quiebra, la cooperativa tenía 914 trabajadores en relación de dependencia. Sus seis plantas industriales funcionaban muy por debajo de su capacidad instalada y la planta de Sunchales, la de mayor capacidad de procesamiento, era la más ociosa.
Durante 2025, la empresa quedó casi sin leche propia y pasó a depender principalmente de contratos con terceros.
Venta bajo control judicial
La quiebra no implica el cierre inmediato de SanCor. El juez dispuso la continuidad transitoria de los establecimientos que aún puedan operar, con el objetivo de preservar activos, empleo y valor productivo antes de avanzar con la venta de la empresa o de sus plantas.
La Justicia también ordenó la incautación, inventario y resguardo de los bienes de la cooperativa. La intervención alcanza plantas ubicadas en Santa Fe y Córdoba, entre ellas Sunchales, San Guillermo, Gálvez, Devoto, Balnearia y La Carlota.
Responsabilidades que exceden a la empresa
La responsabilidad principal por el colapso económico recae en la conducción de la cooperativa, que llegó al expediente sin capacidad de pago, sin balances actualizados y sin una propuesta viable. Pero la caída de SanCor también deja preguntas políticas e institucionales para el Estado nacional y para los gobiernos de Santa Fe y Córdoba.
El estado nacional tenía intervención por su rol laboral, fiscal, previsional y cooperativo, a través del Ministerio de Trabajo, ARCA y el INAES. Santa Fe era la provincia de origen y sede principal de la cooperativa, mientras Córdoba concentraba plantas estratégicas. Todos forman parte del mapa institucional que debió monitorear una crisis de alto impacto productivo, laboral y regional.
SanCor fue durante décadas uno de los nombres centrales del cooperativismo lácteo argentino. Su quiebra impacta sobre trabajadores, productores, proveedores y localidades enteras del interior santafesino y cordobés. La etapa que se abre ahora buscará conservar lo que todavía pueda funcionar, vender activos con el mayor valor posible y ordenar el pago a acreedores. El costo se mide en empleos, plantas paralizadas y pueblos que ven caer una parte importante de su historia productiva y de sus ingresos actuales.

