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junio 3, 2026

Exportación Argentina a China cae en picada este 2026

La apertura del mercado brasileño al ajo chino modificó de manera drástica el escenario para uno de los complejos productivos más importantes de Argentina. A partir de esa decisión, las empresas asiáticas comenzaron a colocar su producción en Brasil con precios imposibles de igualar para los productores regionales, generando una competencia desigual que golpeó de lleno a una actividad clave para la economía mendocina.

Mendoza concentra la mayor producción de ajo del país y, hasta 2025, destinaba cerca del 70% de sus exportaciones al mercado brasileño. El cultivo representa además el segundo producto de exportación de la provincia, solamente superado por la industria vitivinícola. Mientras las compañías chinas comercializan la caja de ajo en Brasil a valores de entre 15,80 y 16,90 dólares, los costos de producción de los agricultores argentinos y brasileños se ubican entre los 22 y los 25 dólares por caja.

Las consecuencias fueron inmediatas. Durante la campaña 2025-2026, el ingreso de ajo chino al mercado brasileño se multiplicó por cuatro, pasando de los habituales dos millones de cajas a cerca de ocho millones. La sobreoferta provocó un derrumbe de los precios que, según referentes del sector, rondó el 50%, afectando tanto a productores argentinos como brasileños.

La situación expuso además una de las principales debilidades estructurales de la actividad: la fuerte dependencia de un único mercado. Brasil absorbe alrededor del 70% de las exportaciones argentinas de ajo, mientras que el resto se distribuye entre destinos como Estados Unidos, España, la Unión Europea, Taiwán, México y Australia. Desde hace años, productores y cámaras empresariales advertían sobre la necesidad de diversificar mercados para evitar quedar expuestos a cambios en las políticas comerciales de los países compradores.

Sin embargo, la crisis no quedó limitada a Brasil. El ingreso masivo de ajo chino a precios considerablemente inferiores también presionó sobre otros mercados internacionales. Compradores de Estados Unidos, México y otros destinos comenzaron a renegociar contratos con valores más bajos, provocando una caída de entre el 40% y el 50% en los precios de exportación del producto argentino.

Para numerosos productores, el fenómeno también deja interrogantes sobre la estrategia internacional de Argentina. Mientras otras naciones fortalecen mecanismos de protección para sectores sensibles o impulsan acuerdos específicos para preservar la competitividad de sus economías regionales, el país continúa dependiendo de mercados externos sin contar con herramientas suficientes para amortiguar los efectos de decisiones comerciales adoptadas por terceros países.

La crisis del ajo mendocino vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la inserción internacional argentina y la necesidad de una política exterior comercial que combine apertura de mercados con defensa de la producción nacional. Sin diversificación de destinos, agregado de valor y una estrategia activa de negociación internacional, economías regionales enteras quedan expuestas a movimientos globales que pueden comprometer su sustentabilidad y miles de puestos de trabajo vinculados a la actividad.