El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves su renuncia al cargo en medio de la profunda crisis institucional provocada por la intervención y posterior colapso de Ueno Bank, una de las principales entidades financieras del país. La decisión se conoció mientras avanzaba en el Congreso un pedido de juicio político impulsado por sectores de la oposición y respaldado por dirigentes que hasta hace poco integraban el oficialismo
La salida de Peña se produce tras varios días de fuerte tensión política, protestas ciudadanas y crecientes cuestionamientos a su gestión por la crisis bancaria que afectó a millones de ahorristas paraguayos. Según medios del vecino país, la intervención de Ueno Bank dejó a una gran cantidad de clientes sin acceso inmediato a sus depósitos, generando incertidumbre y reclamos masivos.
En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, el ahora exmandatario afirmó que tomó la decisión "pensando en la estabilidad del país, la paz social y la necesidad de preservar las instituciones democráticas", argumentando que ningún cargo puede estar por encima del bienestar de la República del Paraguay.
La crisis se agravó luego de que el Banco Central del Paraguay dispusiera la resolución de Ueno Bank tras detectar graves problemas de solvencia. El caso derivó además en la renuncia del titular de la autoridad monetaria y en investigaciones judiciales sobre directivos de la entidad financiera.
Con la dimisión de Peña, la Constitución paraguaya establece que el vicepresidente Pedro Alliana deberá asumir la conducción del Poder Ejecutivo para completar el período presidencial. No obstante, el nuevo escenario abre una etapa de fuerte incertidumbre política en Paraguay mientras continúan las investigaciones y el reclamo de miles de ahorristas afectados por la crisis financiera.
La renuncia marca uno de los episodios políticos más trascendentes de los últimos años en Paraguay y representa un duro golpe para el oficialismo, que enfrenta ahora el desafío de recomponer la confianza institucional y contener las consecuencias económicas derivadas del escándalo bancario.

