Al menos seis mujeres resultaron heridas durante un ataque grupal en Buenos Aires. Las víctimas denunciaron demoras policiales, mientras organizaciones LGBT+ cuestionaron los discursos de odio y la falta de políticas de protección. El caso reabrió el debate sobre cómo la violencia digital puede trasladarse a las calles.
Un numeroso grupo de jóvenes, varios de ellos en bicicleta, atacó a mujeres trans y travestis en los Bosques de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. Las persiguieron, golpearon con palos y les arrojaron piedras, botellas y conos de tránsito. También filmaron las agresiones y difundieron los videos en redes sociales, acompañados de insultos y burlas.
El hecho ocurrió entre la noche del domingo 1 y la madrugada del lunes 2 de noviembre. Al menos seis mujeres resultaron heridas, una de ellas con una lesión importante en una oreja. La agresión provocó una ola de repudios y abrió una investigación judicial para identificar a los responsables.
Denuncian desprotección y demoras policiales
Las víctimas aseguraron que los hostigamientos en esa zona son frecuentes. Gabriela López contó que durante el último año sufrieron al menos tres episodios similares y que ahora tienen miedo de volver a trabajar.
Otra de las mujeres denunció que llamó tres veces a la Policía y que los efectivos demoraron entre 20 y 30 minutos en llegar. También surgieron sospechas sobre una posible «zona liberada», una acusación que deberá investigarse.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, repudió el ataque y prometió identificar a los agresores. La Fiscalía N.º 13, a cargo de Andrea Scanga, inició actuaciones por presuntas lesiones agravadas por odio a la identidad de género. Hasta el 5 de noviembre no se habían informado detenciones.
Del odio digital a la violencia física
La difusión de los videos agregó una dimensión preocupante. Los agresores exhibieron los golpes y las persecuciones como si fueran un entretenimiento, convirtiendo la humillación de las víctimas en contenido para las redes sociales.
La violencia también se alimenta en esos espacios. Los insultos, las burlas y los mensajes que deshumanizan a determinados grupos pueden naturalizar la discriminación y favorecer que el hostigamiento termine convertido en agresiones físicas. El caso también plantea interrogantes sobre la responsabilidad de las plataformas y de quienes, desde lugares de influencia pública, reproducen discursos estigmatizantes.
Críticas a Milei y reclamos de protección
La Federación Argentina LGBT+, organizaciones de derechos humanos y artistas como Lali Espósito, María Becerra y Emilia Mernes repudiaron el ataque. Los cuestionamientos también alcanzaron al Gobierno de Javier Milei por el retroceso de las políticas de protección a las diversidades.
Desde su llegada a la Presidencia, el Gobierno eliminó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad como cartera independiente y disolvió el INADI, cuyas competencias pasaron al Ministerio de Justicia. A estas decisiones se sumaron declaraciones del propio Milei, quien en el Foro de Davos de enero de 2025 vinculó las expresiones que considera extremas de la denominada «ideología de género» con el abuso infantil, provocando fuertes rechazos de organizaciones LGBT+.
Las cifras reflejan la preocupación. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, durante 2025 se registraron 227 casos en Argentina, frente a 140 en 2024, un incremento del 62%. Las mujeres trans y travestis fueron el grupo más afectado, con 142 casos registrados.
En este contexto, las organizaciones reclaman políticas concretas de prevención y protección, mientras la Justicia investiga lo ocurrido en Palermo. La Federación Argentina LGBT+ también convocó a participar de la Marcha del Orgullo del sábado 7 de noviembre, atravesada por el repudio a las agresiones y los discursos discriminatorios.
Mientras tanto, al menos seis mujeres trans intentan recuperarse de las heridas y del miedo. Quieren poder caminar, trabajar y vivir sin ser perseguidas por su identidad de género. Una garantía básica que el Estado tiene la obligación de proteger.

