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octubre 29, 2026

El sueldo dura cada vez menos: más de un tercio de los trabajadores agota sus ingresos antes del día 10

Un informe elaborado por Banco Provincia sobre más de 320.000 cuentas sueldo encendió una señal de alerta sobre la situación económica de los trabajadores argentinos. El estudio muestra que, pese a la caída del consumo registrada en los últimos años, los salarios se agotan cada vez más rápido, especialmente entre los sectores de menores ingresos.

La investigación analizó el comportamiento de cuentas sueldo del sector privado entre diciembre de 2023, diciembre de 2025 y julio de 2026. La principal conclusión es contundente: el dinero dura menos tiempo en las cuentas bancarias y una proporción creciente de trabajadores consume o moviliza la totalidad de sus ingresos durante los primeros días del mes.

El dato más preocupante surge de la medición correspondiente a julio de 2026. Apenas cinco días después del cobro, ya se había utilizado la mitad de los fondos acreditados en concepto de salarios. Más aún, el 36% de los trabajadores había agotado el saldo proveniente de su sueldo antes del día 10 y esa cifra ascendía al 57% antes del día 20.

La evolución histórica también refleja un deterioro constante. En diciembre de 2023, el 17,9% de los trabajadores llegaba al décimo día del mes sin saldo salarial. Dos años más tarde, ese porcentaje había escalado al 23,2%, evidenciando una presión creciente sobre los ingresos familiares.

Otro indicador refuerza esa tendencia. Mientras que en 2023 la mitad de los trabajadores consumía completamente su salario alrededor del día 24, para fines de 2025 ese punto se había adelantado al día 22. Del mismo modo, la porción del ingreso utilizada durante las primeras 24 horas posteriores al cobro pasó del 18,5% al 23,5%.

El informe señala que los sectores más castigados son los trabajadores de menores ingresos. Entre ellos, el 56% agota su sueldo antes del día 10 y la mitad se queda sin saldo alrededor del séptimo día del mes. En los segmentos medios bajos, el 40% consume la totalidad de sus ingresos antes de la primera decena de jornadas.

En contraste, los trabajadores con remuneraciones más elevadas presentan una situación menos crítica, aunque también muestran señales de deterioro. Dentro de ese grupo, el 21% se queda sin saldo salarial antes del día 10 y la mitad llega sin fondos hacia el día 24.

La comparación entre niveles salariales equivalentes también expone una pérdida de capacidad financiera más pronunciada en los sectores bajos y medios. Incluso entre trabajadores con similar poder adquisitivo, la velocidad con la que desaparece el dinero de las cuentas resulta mayor que dos años atrás.

Quizás la conclusión más llamativa del trabajo sea la paradoja que expone sobre la economía argentina. Mientras los salarios se consumen más rápidamente, el gasto de las familias continúa retrocediendo. Según el relevamiento, entre julio de 2025 y julio de 2026 el salario real cayó 4,3%, pero el consumo real medido a través de tarjetas y Cuenta DNI descendió todavía más, con una baja del 8,6%. Si la comparación se realiza con 2023, la retracción alcanza el 20%.

Este escenario sugiere que una proporción cada vez mayor de los ingresos se destina a afrontar gastos de difícil postergación como alquileres, servicios, transporte, cuotas y obligaciones financieras, dejando menos margen para otros consumos vinculados al bienestar o la recreación.

No obstante, el estudio incorpora una aclaración metodológica relevante. Banco Provincia considera que una persona agotó su salario cuando el saldo acreditado en concepto de haberes llega a cero, ya sea por compras, pagos, transferencias, extracciones o adquisición de dólares. Esto significa que el agotamiento del saldo no necesariamente implica que esos recursos hayan sido consumidos en su totalidad, ya que parte puede haberse destinado al ahorro o trasladado a otras cuentas.

Aun con esa salvedad, los resultados muestran una realidad difícil de ignorar. Cada vez más trabajadores deben utilizar la totalidad de sus ingresos en plazos más cortos, mientras el consumo continúa debilitándose y el poder adquisitivo permanece bajo presión.

Desde la entidad financiera sostienen que los datos reflejan una problemática que va más allá de los indicadores macroeconómicos. Detrás de las estadísticas aparecen hogares que enfrentan mayores dificultades para sostener sus gastos cotidianos y llegar a fin de mes, en un contexto donde la desaceleración inflacionaria no logró traducirse en una recuperación significativa del poder de compra de los salarios.