Productores de yerba mate de Misiones anunciaron que este viernes marcharán con tractores y camiones hasta el hotel de Puerto Iguazú, donde Javier Milei participará del cierre de la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). El reclamo apunta a que el Gobierno devuelva al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) las facultades que le quitó por decreto en 2023.
La desregulación golpeó con fuerza al sector primario: los productores reciben entre 250 y 300 pesos por kilo de hoja verde, mientras el costo de producción ronda los 500. Jorge Skripczuk, de Impulso Yerbatero, detalló que el costo de cosecha pasó de 15.000 a 79.000 pesos por tonelada en menos de tres años, la corresponsabilidad gremial trepó a 44.000 y el gasoil se paga a 2.300 pesos el litro. “Hoy estamos a la deriva los productores”, advirtió.
Julio Petterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte, fue más duro: “El decreto 70/23 de Milei fue nuestro certificado de defunción”. Convocó incluso a quienes votaron al Presidente: “Si lo votaste, con más razón tenés que venir, porque lo hiciste para que te mejore la vida y no para que te la arruine”.
Los dirigentes remarcan que tres grandes industrias concentran más del 50% de la yerba mate canchada y fijan los precios de la hoja verde, debilitando a los pequeños productores y cosecheros. “Son tres personas que deciden qué precio pagar y no les importa si te alcanza para el plato de comida de tu familia”, denunció Petterson.
La protesta prevé partir desde el empalme de las rutas 14 y 101, cerca del acceso a Cataratas, y avanzar en caravana hacia Puerto Iguazú. Los yerbateros esperan poder entregar un escrito a Milei, aunque reconocen que el operativo de seguridad puede impedirlo. “Queremos creer que tendrá la valentía de escucharnos y dialogar”, expresó Petterson.
El tractorazo se inscribe en un clima de creciente tensión social, los productores advierten que la falta de fertilización y limpieza en los yerbales ya está reduciendo la producción. La visita presidencial a Misiones se transformará en un escenario de confrontación directa entre el modelo de desregulación y los reclamos de quienes sostienen la economía regional.

