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septiembre 22, 2026

La “Vaca Viva”: biocombustibles como nuevo motor económico

El debate legislativo sobre la nueva ley de biocombustibles volvió a poner en foco un sector que combina energía, agro y exportaciones. Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, lo definió como una “Vaca Viva”, con un potencial comparable al de Vaca Muerta y capaz de aportar más de u$s 20.000 millones anuales si se aprueba un marco normativo adecuado.

La Argentina cuenta con una capacidad instalada de 3,9 millones de toneladas de biodiésel, frente a un consumo interno de apenas 800.000. Esa brecha permitiría multiplicar por cuatro el abastecimiento local sin nuevas inversiones. El país llegó a ser primer exportador mundial hasta que Estados Unidos cerró su mercado bajo la consigna “biodiésel para los americanos”. Hoy, Europa absorbe 1,2 millones de toneladas, equivalentes a u$s 1.500 millones, mientras que el mercado interno ronda los u$s 800 millones. Con un corte obligatorio del 10%, podría trepar a u$s 1.200 millones.

Idígoras subrayó que el 50% a 60% de los costos fijos de la agricultura provienen del gasoil, lo que convierte al biodiésel en una alternativa competitiva y descentralizada: plantas en cualquier región, autogeneración y abastecimiento propio. También señaló a la aviación civil como próximo mercado clave: desde 2027 los aviones deberán cargar al menos un 1% de aceites vegetales, porcentaje que crecerá hasta el 30% en 2050. Solo Estados Unidos, Brasil y Argentina tendrían capacidad para cubrir esa demanda.

El proyecto de ley establece la obligatoriedad de mezclar combustibles fósiles con biocombustibles: maíz o caña en las naftas, aceites vegetales en el gasoil. La medida responde a dos razones: ambiental, con una reducción del 70% en emisiones respecto al petróleo; y geopolítica, vinculada a la soberanía energética en un mercado internacional tensionado por la ausencia de combustible ruso.

Idígoras fue crítico de la normativa vigente, que regula mes a mes quién produce, a qué precio y en qué volumen, convirtiendo al secretario de Energía en árbitro central de un negocio que debería regirse por oferta y demanda. El nuevo proyecto busca modificar ese esquema y cuenta con respaldo transversal en el Congreso.

Las disputas persisten en torno a las pymes de biodiésel, que reclaman mantener su participación del 7,5% del mercado. El proyecto prevé reducirla progresivamente hasta eliminarla en 2036. En paralelo, La Libertad Avanza y bloques dialoguistas acordaron elevar los cortes obligatorios de bioetanol del 12% al 15% y de biodiésel del 7% al 10%, aplicables un año después de la sanción.

La “Vaca Viva” aparece como oportunidad estratégica: generación de empleo, inversión y exportaciones. Pero su concreción depende de una ley que supere la lógica de cuotas y discrecionalidad, y que permita transformar un potencial latente en un motor real de desarrollo.