Renuncia en medio del ajuste: el área de Discapacidad, otra víctima del recorte oficial
La salida de Alejandro Vilches como secretario nacional de Discapacidad expone con crudeza el desorden interno del Gobierno y la falta de sensibilidad política frente a uno de los sectores más vulnerables. Aunque el comunicado oficial habla de “razones personales”, su renuncia llega justo cuando el Presupuesto 2027 introduce nuevos recortes en el área, sin consulta ni aviso previo a los equipos técnicos.
El episodio revela una gestión que improvisa sobre temas estructurales. Los ajustes en salud y asistencia social se diseñan desde el Excel, sin diálogo con quienes conocen el territorio. La senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario, fue la primera en marcar el descontento: denunció que las modificaciones se incorporaron sin pasar por la mesa política. Su crítica dejó al descubierto una fractura dentro del oficialismo que ya nadie disimula.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud intenta contener el daño y promete “revisar las previsiones presupuestarias”. Pero el gesto llega tarde. La renuncia de Vilches no es un hecho aislado: es el síntoma de una política que reduce derechos bajo el eufemismo de “racionalización del gasto”.
La agenda de discapacidad —que debería articular salud, educación, transporte y empleo— queda otra vez relegada. En lugar de fortalecer la autonomía y la inclusión, el Estado se retira y deja a las familias frente a un sistema cada vez más fragmentado.
En definitiva, la salida de Vilches no solo marca el final de una gestión: confirma que el ajuste también tiene rostro humano. Y que, en la Argentina de hoy, la discapacidad volvió a ser una variable de recorte.

