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junio 27, 2026

Renunció Manuel Adorni tras tres meses de escándalo por su patrimonio

Manuel Adorni dejó de ser jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei. La salida se confirmó este sábado, después de más de tres meses de escándalo político por el crecimiento de su patrimonio desde que ingresó a la función pública y en medio de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.

El ahora exfuncionario anunció su renuncia a través de una carta publicada en redes sociales. Allí agradeció al Presidente, sostuvo que esta vez Milei aceptó una decisión que no compartía y atribuyó su salida a los ataques mediáticos contra él y su familia.

La renuncia llegó después de varios días de tensión en la Casa Rosada. Aunque Milei lo había vuelto a respaldar desde España y había dicho que solo lo apartaría si la Justicia lo encontraba culpable, el clima interno cambió entre jueves y viernes. En los pasillos del Gobierno ya se admitía que Adorni tenía las horas contadas.

Una crisis que ya trababa la gestión

El caso Adorni se había convertido en un problema político para el oficialismo. La oposición avanzaba en el Senado con pedidos de interpelación y una posible moción de censura, mientras dentro del propio Gobierno crecía el malestar por el costo de sostenerlo en el cargo.

En la Casa Rosada evaluaban que el jefe de Gabinete no iba a poder superar el tratamiento de la interpelación previsto para la próxima semana en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado.

La situación también impactó sobre la agenda legislativa del Gobierno. El oficialismo no pudo imponer el debate de la ley de propiedad privada porque habilitar el quórum abría la puerta para que la oposición avanzara con el caso Adorni.

El patrimonio bajo sospecha

El escándalo comenzó en marzo, cuando Adorni incorporó a su esposa, Bettina Angeletti, a un viaje oficial a Estados Unidos. Luego se conoció un viaje a Punta del Este en un avión privado reservado por Marcelo Grandio, señalado como amigo del exfuncionario y contratista de la TV Pública.

Con el caso ya judicializado, salieron a la luz consumos, viajes, fondos y propiedades no declaradas ante la Oficina Anticorrupción. En sus últimos movimientos como funcionario, Adorni rectificó declaraciones juradas e intentó justificar su nivel de vida con inversiones en bitcoins.

La polémica se agravó cuando se conoció que había adquirido aparatos para videojuegos por $5.848.589 con tarjetas de crédito de dos funcionarios que trabajaban para él, en un período en el que su sueldo bruto era de $3.584.006.

Karina Milei y el relevo

La participación de Karina Milei fue clave en el desplazamiento. Adorni integraba su círculo de confianza, pero el desgaste político ya resultaba difícil de contener incluso para el núcleo más cercano al Presidente.

El reemplazo quedaría en manos del ministro del Interior, Diego Santilli, aunque todavía no hay confirmación oficial. El Gobierno también analizaba reactivar el esquema de Vicejefatura de Gabinete y promover a Ignacio Devitt, actual secretario de Asuntos Estratégicos, para absorber funciones vinculadas al Ministerio del Interior.

Santilli aparece como una figura de equilibrio en medio de una crisis que golpeó al corazón político y comunicacional del Gobierno. Ya había sido utilizado como figura de contención en otro momento delicado para los libertarios, cuando reemplazó a José Luis Espert tras su salida de la candidatura a diputado nacional.

Un golpe político para Milei

La renuncia de Adorni representa un golpe para Milei, que durante semanas convirtió su defensa en una cuestión de confianza personal. El Presidente lo sostuvo públicamente, acusó a los medios de fogonear su salida y evitó apartarlo aun cuando crecían los cuestionamientos judiciales, políticos y legislativos.

Pero la presión interna, la investigación patrimonial y el avance opositor en el Senado terminaron por forzar una salida que el Gobierno intentó ordenar durante las últimas horas.

Adorni se va con una carta en la que niega hechos de corrupción y denuncia una persecución personal. El Gobierno, en cambio, queda obligado a rearmar su gabinete en medio de una crisis que ya no pudo esconder detrás del discurso de la austeridad.