Apelarán al fallo para defender la organización sindical
La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica volvió a encender un fuerte conflicto entre el sindicalismo y el gobierno de Javier Milei. Mientras la conducción del gremio confirmó que apelará el fallo que desplazó a Abel Furlán y ordenó la intervención de la organización, distintos sectores sindicales denunciaron una avanzada política y judicial contra uno de los gremios industriales más importantes del país.
La protesta tendrá este martes uno de sus puntos más visibles con un abrazo masivo a la sede nacional de la UOM, ubicada en la calle Adolfo Alsina de la Ciudad de Buenos Aires. Delegaciones metalúrgicas de todo el país, junto a sindicatos nucleados en la CGT, las CTA y el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), participarán de la movilización en respaldo a la conducción desplazada.
El secretario general de la UOM, Abel Furlán, sostuvo que la resolución judicial “busca disciplinar al sindicato industrial más importante de la Argentina” en medio del conflicto salarial y de la crisis que atraviesa el aparato productivo nacional. “Pueden intervenir una conducción, pero no la voluntad de los trabajadores”, afirmó el dirigente metalúrgico, quien además vinculó la medida con las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei.
La decisión fue tomada por la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que declaró nula la elección de la seccional Zárate-Campana y posteriormente anuló también la reelección nacional de Furlán. Los jueces entendieron que la participación de seis delegados de esa seccional afectó la composición del Congreso Nacional que ratificó a las autoridades del gremio en marzo pasado.
Desde distintos sectores sindicales consideran desproporcionada la resolución judicial y sostienen que el fallo excede ampliamente el conflicto electoral interno. En ese marco, dirigentes gremiales remarcaron que la intervención se produce mientras la UOM mantiene una postura crítica frente a la reforma laboral y el ajuste económico impulsado por el Ejecutivo nacional.
La tensión escaló todavía más porque los magistrados que firmaron la intervención son los mismos que semanas atrás habilitaron aspectos centrales de la reforma laboral promovida por el oficialismo. Ese dato alimentó las sospechas dentro del sindicalismo sobre una eventual coordinación política y judicial para debilitar a las organizaciones gremiales más combativas.
El conflicto también expone el delicado escenario que atraviesa la industria argentina. La caída de la actividad manufacturera, la apertura de importaciones y la pérdida del poder adquisitivo profundizaron los reclamos salariales en distintos sectores fabriles. En ese contexto, desde la UOM aseguran que el objetivo real es condicionar futuras negociaciones paritarias y reducir la capacidad de presión del gremio.
“La disputa es por el salario y por el modelo industrial”, señalaron desde el entorno de Furlán, donde recuerdan que históricamente las intervenciones sobre la UOM coincidieron con etapas de fuerte ajuste económico y retroceso del aparato productivo.
Mientras la apelación judicial avanza, el sindicalismo se prepara para una nueva pulseada con el Gobierno, en un clima de creciente conflictividad social y laboral.

