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mayo 17, 2026

Docentes, gremios y organizaciones marcharon en Resistencia y profundizaron el rechazo al fallo del STJ sobre la cláusula gatillo

La movilización del jueves 19 de marzo en Resistencia dejó en claro que el conflicto salarial y social en Chaco ya desbordó el ámbito docente. A la protesta se sumaron gremios estatales, organizaciones sociales, jubilados, sectores universitarios y sindicatos de distintas centrales, en una marcha que mostró un malestar cada vez más extendido contra la gestión de Leandro Zdero. La convocatoria ya estaba definida de antemano, pero el fallo del Superior Tribunal de Justicia del Chaco sobre la cláusula gatillo terminó agregándole más tensión política a una jornada que ya venía cargada.

El eje de fondo siguió siendo el mismo: salarios deteriorados, pérdida del poder adquisitivo, crisis del InSSSeP, problemas en salud pública y un ajuste que distintos sectores sienten como propio. En la calle no hubo un reclamo aislado sino una protesta común de trabajadores activos, jubilados y organizaciones que vienen denunciando que el ingreso ya no alcanza y que el deterioro de servicios básicos agrava todavía más la situación.

Un fallo contrario a los docentes

La cláusula gatillo venía siendo el principal punto de conflicto desde que el Gobierno provincial dejó de aplicarla y los gremios judicializaron el reclamo. En octubre de 2025, una Cámara laboral había ordenado restablecerla para los ajustes omitidos de julio y octubre, pero en enero de 2026 la Procuración General aconsejó al STJ anular esa sentencia, sosteniendo que cualquier modificación salarial debía surgir de una ley formal.

En ese contexto, el fallo del STJ fue leído por los docentes como una decisión claramente adversa. El punto más cuestionado es que no restituyó de manera efectiva e inmediata la cláusula gatillo, pese a que el reclamo docente venía apoyado en un antecedente favorable de segunda instancia y en la defensa del mecanismo como un derecho adquirido. Para los sectores movilizados, la resolución no solo no resolvió el conflicto, sino que fortaleció la posición del Ejecutivo y dejó a Zdero con margen para decidir cómo y cuándo paga, si es que paga. Esa lectura es la que terminó avivando todavía más el clima de protesta.

Una protesta que ya no es solo docente

La marcha del 19 mostró algo más amplio que la pelea por la cláusula gatillo. En la movilización aparecieron CGT, CTA, CCC, UOCRA, Federación Sitech y otros sectores sindicales y sociales. En los testimonios recogidos durante la jornada se repitieron reclamos por salarios de miseria, necesidad de buscar segundos trabajos, crisis en las escuelas técnicas, problemas de cobertura médica y jubilaciones que no alcanzan ni para alimentos ni remedios.

Foto Sindicato de Educadores del Chaco.

Ese cuadro ya venía acumulando tensión desde febrero. Los gremios docentes habían rechazado el aumento salarial anunciado por el Gobierno por considerarlo insuficiente y cuestionaron que se definiera sin convocatoria previa a la Comisión de Política Salarial. También venían movilizándose por la restitución de la cláusula gatillo y por la crisis del InSSSeP.

Foto Sindicato de Educadores del Chaco.
El malestar se volvió colectivo

La señal política que dejó la marcha es que el conflicto dejó de ser sectorial. Lo que se vio en Resistencia fue a docentes, estatales, jubilados, trabajadores precarizados y organizaciones sociales expresando una bronca común frente a salarios que pierden contra la inflación, servicios que se deterioran y un gobierno que no logra ofrecer una salida que descomprima la crisis.

El fallo del STJ no apaciguó ese escenario. Al contrario, terminó reforzando la idea de que la respuesta institucional fue contraria a los docentes y funcional al Ejecutivo. Pero la marcha dejó algo todavía más importante que la disputa judicial: en Chaco el malestar ya no pertenece a un solo sector. Se volvió colectivo, visible y cada vez más difícil de contener.