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marzo 5, 2026

En Asunción se firmó el acuerdo UE–Mercosur: Milei respaldó a Trump y Brasil habló de soberanía sin Lula en la sala


Este sábado 17 de enero de 2026, en Asunción (Paraguay), la Unión Europea y el Mercosur firmaron el acuerdo de asociación negociado durante más de 25 años. La firma es un hito, pero no es el final: el texto todavía debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los congresos de los países del Mercosur para entrar en vigencia.

La firma en Paraguay y la parte que define todo: la ratificación

La ceremonia se realizó en el Banco Central del Paraguay, el mismo escenario donde se firmó el Tratado de Asunción en 1991. El acuerdo apunta a reducir o eliminar gran parte de los aranceles entre ambos bloques y a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo por población, pero su aplicación depende de un proceso político que suele ser donde mueren las promesas. En Europa ya se anticipan resistencias, sobre todo de sectores agropecuarios y ambientales, y la ratificación en el Parlamento Europeo aparece como el primer gran cuello de botella.

Presidentes, ausencias y dos discursos que chocan

En la foto hubo una ausencia que pesó: Lula no viajó a Asunción y Brasil estuvo representado por su canciller, Mauro Vieira. El presidente paraguayo Santiago Peña dijo que esa ausencia le dejó “un sabor amargo” y reconoció el rol de Lula para destrabar la negociación.

Del lado argentino, Javier Milei celebró el acuerdo como “el mayor logro” del Mercosur y volvió a su libreto de apertura: criticó el proteccionismo, presionó por una ratificación rápida y anunció que enviará el texto al Congreso para su tratamiento. Pero además metió política dura internacional en pleno acto: elogió a Donald Trump por las acciones en Venezuela que, según su discurso, derivaron en la captura de Nicolás Maduro, y pidió por liberaciones de detenidos.

La respuesta brasileña fue otra música. Vieira evitó esa línea y presentó el acuerdo como un mensaje en favor del multilateralismo “en un mundo” golpeado por imprevisibilidad, proteccionismo y coerción. Y dejó una frase que funciona como contraste directo con el tono de Milei: habló de una “multipolaridad estable y pacífica” donde “cada pueblo decide soberanamente sobre su prosperidad y sus destinos”.

Qué puede significar para el Litoral argentino y para Chaco

Si el acuerdo avanza, para el Litoral la palabra clave no es “Europa”, es “requisitos”. La UE compra, pero también exige: trazabilidad, certificaciones ambientales, estándares sanitarios y consistencia logística. Ahí se juega la oportunidad y el riesgo al mismo tiempo: productos agroindustriales y forestoindustriales pueden ganar mercado, pero sólo si la cadena completa puede cumplir y demostrarlo, sin que el costo de adaptación expulse a productores y pymes.

Para Chaco, el impacto potencial no debería leerse como un “boom” automático, sino como una presión a profesionalizar procesos y a ordenar infraestructura y controles. En paralelo, también hay un frente incómodo: si se abren más importaciones industriales europeas y Argentina llega con costos altos e inestabilidad, la competencia puede pegar en sectores sensibles y en empleo. La firma fue en Paraguay; la discusión real, ahora, pasa por los Congresos y por quién paga el costo de “adaptarse” para entrar al juego.