La industria pierde confianza en el rumbo económico de Milei y se enfría la inversión
El relato oficial sobre una economía en recuperación empieza a chocar con los datos que llegan desde el corazón del aparato productivo. Un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina revela que la confianza de las empresas industriales en la marcha económica del gobierno de Javier Milei se está deteriorando con rapidez y que la disposición a invertir volvió a caer a niveles preocupantes.
Según el relevamiento del CEU-UIA, menos de la mitad de las empresas considera que es un buen momento para invertir. Apenas el 46,9% de las firmas consultadas cree que existen condiciones para expandirse, una caída significativa frente al 57% registrado en enero de 2025 y muy lejos del clima de expectativas que el propio gobierno intentó instalar durante su primer año de gestión.
Los números de la actividad tampoco acompañan el discurso oficial. Las industrias están operando, en promedio, con apenas el 52% de su capacidad instalada. En otras palabras, casi la mitad de las plantas productivas permanece ociosa en un contexto de desplome de la demanda interna.
El informe señala además que el 72,4% de las empresas se encuentra por debajo del nivel considerado óptimo de utilización de sus instalaciones. Y el panorama no mejora en el corto plazo: el 70,4% de los industriales cree que recién en el segundo semestre de 2026 podría alcanzar niveles normales de producción.
Para un gobierno que prometía una rápida reactivación basada en la “confianza del mercado”, el dato es contundente. Las expectativas empresarias ya no acompañan el experimento económico libertario.
El propio informe reconoce un quiebre en el humor del sector industrial. Durante buena parte de 2024 y 2025 se produjo una situación paradójica: aunque los indicadores productivos eran débiles, el optimismo empresarial respecto al gobierno se mantenía alto. Ese respaldo comenzó a erosionarse.
El cambio es abrupto. Mientras el año pasado el 68,6% de las empresas creía que la economía del país mejoraría hacia 2026, ahora apenas el 27,6% mantiene esa expectativa. Es una caída de más de 40 puntos en el optimismo empresarial.
Las perspectivas hacia el futuro también se deterioraron. Solo el 47,8% de las empresas cree que su situación mejorará el próximo año. En cuanto al sector industrial en general, la expectativa positiva cae al 41%, y apenas el 51% proyecta una mejora a nivel país.
Detrás de este cambio de clima aparece un factor central: la contracción del mercado interno, consecuencia directa del ajuste económico. El 46,1% de las empresas señaló la caída de la demanda como su principal problema.
Dentro de ese indicador, el 23,1% atribuye el freno a la menor demanda de otras industrias, el 16,1% a la caída del consumo de los hogares y el 7% al derrumbe de la obra pública, prácticamente paralizada desde el inicio del gobierno.
En segundo lugar aparece el aumento de los costos, mencionado por el 19,7% de las empresas. Allí pesa especialmente el costo laboral —señalado por el 49,6% de quienes marcaron este problema—, seguido por el incremento en materias primas e insumos nacionales.
Pero incluso entre empresarios tradicionalmente críticos del costo laboral aparece una preocupación creciente por otro factor: la apertura importadora. La dificultad para competir con bienes del exterior fue mencionada por el 19,4% de las firmas, ubicándose como el tercer problema más relevante.
El dato no es menor. La combinación de recesión interna, apertura comercial y atraso productivo empieza a configurar un escenario conocido en la historia económica argentina: fábricas trabajando a media máquina, inversión en pausa y expectativas empresariales en retroceso.
En ese contexto, el diagnóstico del sector industrial deja una conclusión incómoda para el Gobierno: la confianza que Milei buscó construir entre los empresarios comienza a resquebrajarse al ritmo de una economía real que sigue sin mostrar señales de recuperación.
Fuente: La Nación

