La captura de Nicolás Maduro tras un operativo militar de Estados Unidos abrió un debate global inmediato: no sobre el carácter autoritario del régimen (ampliamente denunciado), sino sobre el método elegido para desplazarlo. En ese marco, el gobernador del Chaco y presidente de la UCR provincial, Leandro Zdero, decidió pronunciarse varias horas después, con un mensaje celebratorio que omitió lo esencial: la legalidad internacional y el costo humano del ataque.
El mensaje tardío y el guiño ideológico
Zdero publicó en X: “La caída del dictador marca el fin de una etapa de opresión y el comienzo de la esperanza… ¡Una Venezuela libre es posible!”, en sintonía con el clima de festejo del oficialismo libertario en Argentina.El problema no es condenar una dictadura: es aplaudir una intervención armada como si fuera un trámite limpio y sin consecuencias. En política exterior, la forma importa tanto como el fondo, porque lo que se legitima hoy termina volviendo mañana con otro objetivo y otro “enemigo”.
En ese contexto, vale preguntarse si el tono y el timing de Zdero no respondieron más a la interna nacional que a una convicción institucional. Un gobernador que necesita sostener gobernabilidad fiscal no solo con recortes propios, sino también con auxilios y anticipos de Nación, tiene incentivos evidentes para no desentonar con la Casa Rosada.
En 2025, por ejemplo, el Gobierno nacional otorgó a Chaco un anticipo financiero de $120.000 millones para atender urgencias presupuestarias y sostener compromisos como salarios. Y el propio Zdero llegó a reconocer públicamente su fragilidad financiera y la dependencia de anticipos nacionales para “sostenerse”. En otras palabras: cuando el equilibrio depende de que te abran la canilla, la “línea política” suele venir incluida en el paquete.

La UCR fijó posición: salida democrática y rechazo al uso de la fuerza
Mientras Zdero celebraba la “caída del dictador”, la UCR nacional difundió un comunicado con una línea distinta: ratificó que la única salida “legítima y sostenible” debe ser democrática, pacífica y constitucional, y remarcó el respeto al Derecho Internacional y a la Carta de la ONU, “en particular la prohibición del uso de la fuerza”. No es un matiz menor: es el corazón doctrinario de un partido que históricamente se presenta como defensor de la institucionalidad y el multilateralismo. Y ahí está el punto político local: Zdero, además de gobernador, conduce la UCR Chaco, pero no adoptó esa declaración partidaria y eligió un tono alineado con Milei.
El costo humano que el festejo intenta borrar
Con el correr de las horas empezaron a circular estimaciones sobre víctimas. No hay, por ahora, un parte oficial consolidado, pero reportes internacionales hablaron de al menos 40 muertos (entre civiles y militares) como saldo preliminar del operativo. La propia cobertura de AP subraya que hubo muertos, aunque todavía era incierta la magnitud total de las bajas.
No fue como lo llamaron un “acto quirúrgico”, ni un cambio de mando prolijo. Hubo vidas humanas. Y festejarlo como si fuera un gol en tiempo de descuento, además de moralmente torcido, es políticamente peligroso.
El Secretario General de la ONU, de hecho, se declaró “profundamente alarmado” por la escalada y la acción militar, un recordatorio incómodo de que el Derecho Internacional no es decoración.
Se puede condenar el autoritarismo de Maduro sin aplaudir una violación de soberanía a bombazos. Porque, por si hacía falta repetirlo en 2026: el fin no justifica los medios. Y cuando un dirigente radical elige correr esa línea, no solo se despega de la declaración de su partido: ayuda a normalizar un precedente que pone a toda la región en una cornisa.

